PLAGAS Y ENFERMEDADES DE LAS PLANTAS. CACTUS Y SUCULENTAS

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PLAGAS Y ENFERMEDADES DE LOS CACTUS Y SUCULENTAS
PLAGAS Y ENFERMEDADES DE LOS CACTUS Y SUCULENTAS

LAS PLAGAS Y ENFERMEDADES EN LAS SUCULENTAS y plantas en general es un tema muy amplio y complejo, y mi intención con este artículo es explicar de manera general Qué son las enfermedades en las plantas? Qué tipo de enfermedades existen en las plantas? Cómo se contagian las plantas? y Cómo prevenir las enfermedades en las plantas?

El crecimiento de las plantas dependen de la disponibilidad del agua y de los
nutrientes del suelo donde se desarrollen y del mantenimiento, dentro de ciertos límites, de algunos
factores del ambiente como la temperatura, la luz y la humedad. Dependen también de la protección que
tengan contra el ataque de los parásitos. Es muy probable que todo lo que afecta la salud de las plantas
influye en su crecimiento. Las causas más comunes del crecimiento deficiente de las plantas son los fitopatógenos, el clima desfavorable, las malezas y las plagas de insectos.


Las enfermedades que sufren las plantas, así como sus causas, son semejantes a las que atacan a los animales y
al hombre. Aunque no hay pruebas de que las plantas sufran dolores o molestias, el desarrollo de sus
enfermedades sigue las mismas etapas y es, por lo común, tan complejo como el desarrollo de las
enfermedades en los animales y el hombre.

Tabla de contenido

Qué son las enfermedades en las plantas?

Las plantas se mantienen sanas o normales cuando llevan a cabo sus funciones fisiológicas hasta donde les
permite su potencial genético. Esas funciones comprenden su división celular normal, su diferenciación y
desarrollo, la absorción del agua y los minerales del suelo y su translocación por toda la planta, la
fotosíntesis y la translocación de los productos fotosintéticos hasta los Órganos de utilización o
almacenamiento, el metabolismo de los compuestos sintetizados, la reproducción y, finalmente, el
almacenamiento de las reservas alimenticias necesarias a la reproducción o a la invernación.


Las plantas presentarán enfermedad cuando una o varias de sus funciones sean alteradas por los
organismos patógenos o por determinadas condiciones del medio- Las causas principales de enfermedad
en las plantas son los organismos patógenos y los factores del ambiente físico. Los procesos específicos
que caracterizan las enfermedades, varían considerablemente según el agente causal y a veces según la
planta misma. En un principio, la reacción de la planta ante el agente que ocasiona su enfermedad se
concentra en la zona enferma, y es de naturaleza química e invisible. Sin embargo, poco tiempo después la
reacción se difunde y se producen cambios histológicos que se hacen notables y constituyen los síntomas
de la enfermedad.

Clasificación de las enfermedades de las plantas

En ocasiones, las enfermedades de las plantas se clasifican según los síntomas que ocasionan (pudriciones de la raíz, cancros, marchitamientos, manchas foliares, sarnas, tizones, antracnosis, royas, carbones, mosaicos, amarillamientos, manchas anulares), y de acuerdo al órgano de las plantas que afectan (enfermedades de la raíz, tallo, hojas o frutos), o en base a los tipos de plantas afectadas (enfermedades de los cultivos mayores, de las hortalizas, de los árboles frutales, del bosque, del césped, de las plantas ornamentales).

Sin embargo, el criterio más útil en la clasificación de una enfermedad es el tipo de agente patógeno que la ocasiona. Esta clasificación tiene la ventaja de que indica la causa de la enfermedad, lo cual permite prever su probable desarrollo y diseminación, así como las posibles medidas de control. De acuerdo con lo mencionado, las enfermedades de las plantas se clasifican de la manera siguiente:

I. Enfermedades infecciosas o bióticas de las plantas

  1. Enfermedades ocasionadas por hongos
  2. Enfermedades ocasionadas por procariontes (bacterias y micoplasmas)
  3. Enfermedades ocasionadas por plantas superiores parásitas
  4. Enfermedades ocasionadas por virus y viroides
  5. Enfermedades ocasionadas por nemátodos
  6. Enfermedades ocasionadas por protozoarios

II. Enfermedades no infecciosas o abióticas de las plantas debidas a:

  1. Temperaturas muy altas o muy bajas
  2. Falta o exceso de humedad en el suelo
  3. Falla o exceso de luz
  4. Falta de oxígeno
  5. Contaminación atmosférica
  6. Deficiencia de nutrientes
  7. Toxicidad mineral
  8. Aridez o alcalinidad del suelo (pH)
  9. Toxicidad de los plaguicidas
  10. Prácticas agrícolas inadecuadas

Enfermedades infecciosas

Las enfermedades ocasionadas por patógenos, hongos, bacterias, plantas superiores parásitas, nematodos,
virus, micoplasmas y protozoarios
), se caracterizan por la presencia de esos patógenos en la superficie de
sus plantas hospedantes (algunos hongos, bacterias, plantas superiores parásitas y nematodos) o dentro de
ellas (la mayoría de los patógenos).

La presencia activa de esos patógenos en la superficie de una planta,
podría indicar que probablemente son la causa de la enfermedad. En algunos casos, su detección e
identificación puede lograrse a simple vista (teniendo cierta experiencia) o mediante el uso de lentes de
aumento (en el caso de algunos hongos, todas las plantas superiores parásitas y algunos nematodos) o, con
mayor frecuencia, mediante el examen microscópico (en el caso de los hongos, bacterias y nematodos)


Si no hay patógenos en la superficie de las plantas enfermas, será necesario buscar entonces
síntomas adicionales y en especial a los patógenos que se encuentren dentro de la planta enferma. Por lo
común, esos patógenos están en los límites de los tejidos infectados, en los tejidos vasculares, en la base de
la planta y en las raíces o sobre ellas.

Enfermedades no infecciosas


En caso de que no se pueda localizar, cultivar o transmitir el patógeno de una planta enferma podría
suponerse entonces que la enfermedad es ocasionada por un factor abíótico del medio. El número de
factores ambientales que ocasionan enfermedades en las plantas es casi ilimitado, pero la mayoría de ellos afectan a las plantas al obstaculizar sus procesos fisiológicos normales, ya sea que provoquen un exceso de una sustancia tóxica en el suelo o en el
aire o la falta de una sustancia esencial como el agua, el oxígeno o los nutrientes minerales, o al ocasionar
un valor extremo en las condiciones que permiten la vida de las plantas, tales como la temperatura, la
humedad, el oxígeno, C02 o la luz.

Algunos de esos efectos son el resultado de condiciones normales,
como por ejemplo, las bajas temperaturas que se producen fuera de temporada; de condiciones anormales
que se producen naturalmente, como por ejemplo, inundaciones y sequías o de las actividades del hombre
y su maquinaria, como por ejemplo, contaminantes, herbicidas y compactación del suelo.


En ocasiones, resulta fácil hacer el diagnóstico de un factor específico del ambiente que ocasiona o ha
ocasionado una enfermedad, mediante un cambio evidente en el ambiente, come es el caso de una
inundación, de una helada temprana o de una helada tardía. Algunos factores que permiten diagnosticar la
causa de la enfermedad, pero la mayoría de ellos ocasionan síntomas no específicos que dificultan el
diagnóstico preciso de la causa de la enfermedad, a no ser que se tenga conocimiento de las condiciones
ambientales previas, los tratamientos aplicados con anterioridad, y otros datos de factores que hayan
influido en el área.

Diagnostico de las enfermedades de las plantas

¿Patógeno o ambiente?


Para diagnosticar la enfermedad de una planta es conveniente determinar primero si esa enfermedad es
ocasionada por un patógeno o por algún factor ambiental. En los casos en que
manifiestan los síntomas característicos de una enfermedad p los signos del patógeno, resulta prácticamente
fácil para una persona un tanto de experiencia determinar no sólo si la enfermedad es ocasionada por un
patógeno o un factor ambiental, sino también por cuál de ellos.

Sin embargo, en la mayoría de los casos, para hacer un diagnóstico acertado, es necesario
hacer un examen detallado de los síntomas, así como un estudio de otras características aun cuando no
estén relacionadas con los síntomas propios de esa enfermedad.


Enfermedades ocasionadas por las plantas superiores parásitas


Para efectuar el diagnóstico de la enfermedad, es suficiente comprobar que una planta superior parásita se
encuentre creciendo sobre una planta (como es el caso de la cúscuta, el muérdago, la hierba bruja, la
orobanca, etc.)


Enfermedades ocasionadas por nematodos

PLAGAS Y ENFERMEDADES EN LOS CACTUS Y SUCULENTAS
https://agriculturers.com/como-evitar-el-desarrollo-de-nematodos-en-las-raices-de-los-cultivos/


La presencia, dentro o fuera de una planta o en su rizósfera, de alguna especie de nematodo fitoparásito
(que se distingue de los nematodos no parásitos por la posesión de un estilete), indica que ese nematodo es
probablemente la causa de la enfermedad o que al menos contribuye a ella. En caso de que se llegue a la
conclusión de que el nematodo pertenezca a una especie o género que se sabe ocasiona esa enfermedad,
entonces la diagnosis de esta ultima puede hacerse con cierto grado de certeza.


Enfermedades ocasionadas por hongos y bacterias


Cuando estén presentes micelios fungosos y esporas o bacterias en el área afectada de una planta enferma,
deben considerarse dos posibilidades:

1) que el hongo o la bacteria sean la causa de la enfermedad o,

2) que puede ser uno de los muchos hongos o bacterias que crecen
sobre los tejidos vegetales muertos una vez que estos últimos han sido destruidos por alguna otra causa—
incluso otros hongos o bacterias.


Hongos. La determinación de si el hongo observado es un organismo patógeno o saprofito se logra
mediante el estudio microscópico de la morfología de su micelio, de sus estructuras fructíferas y de sus
esporas. Con base en esto, el hongo puede ser identificado y verificado en las obras de micología o
fitopatología adecuadas, con el fin de saber si se ha reportado como patógeno o no, especialmente sobre el
tipo de planta en que se encontró. Si los síntomas que muestra la planta corresponden a los mencionados en
los libros y que se sabe los ocasiona ese hongo en particular, entonces, en la mayoría de los casos, se
considerará que el diagnóstico ha sido completo.


Bacterias. El diagnóstico de una enfermedad bacteriana y la identificación de la bacteria que la ocasiona, se
basa principalmente en los síntomas de la enfermedad, la constante presencia de miles de bacterias en la
zona afectada y la ausencia de cualquier otro patógeno en ella. Sin embargo, las bacterias son muy
pequeñas y, aun cuando puedan observarse con e! microscopio compuesto, tienen forma de bastones diminutos que carecen de características morfológicas distintas que faciliten su identificación.

Por lo tanto, se debe tener precaución al hacer el diagnóstico, para
eliminar la posibilidad de que las bacterias observadas sean saprofitas, esto es, que se desarrollen en los
tejidos muertos que fueron destruidos por alguna otra causa.

Enfermedades causadas por micoplasmas


Las enfermedades causadas por micoplasmas se manifiestan como achaparramiento en las plantas,
amarillamiento o enrojecimiento de las hojas, proliferación de vástagos (retoños) y raíces, flores anormales
y decaimiento final y muerte de la planta.

Enfermedades causadas por virus y viroides


Muchos virus (y viroides) causan síntomas característicos en sus hospedantes, y son estos síntomas los que
permiten identificar rápidamente a la enfermedad y al virus (o viroide).

PLAGAS Y ENFERMEDADES EN LOS CACTUS Y SUCULENTAS
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Enfermedades ocasionadas por más de un patógeno


Con bastante frecuencia, una planta puede ser atacada por dos o más patógenos de la misma clase o de
distintas, que pueden provocarle uno o varios síntomas de enfermedad. El aspecto más importante de esta
situación es la comprobación de la presencia de otro(s) patógeno(s) Cuando esto se ha logrado, se lleva a
cabo el diagnóstico de la(s) enfermedad(es) y la identificación del(los) patógeno(s) de acuerdo a las
descripciones anteriores para cada tipo de patógeno.

PARASITISMO Y DESARROLLO DE LAS ENFERMEDADES

Germinación de las esporas y semillas

Todos los patógenos en su estado vegetativo tienen la capacidad de producir una infección
inmediatamente. Sin embargo, las esporas de los hongos y las semillas de las plantas superiores parásitas
deben germinar previamente, para lo cual requieren de temperaturas adecuadas y de su suministro de
humedad en forma de lluvia o rocío, o bien de una película de agua sobre la superficie de la planta o, por lo
menos, de una alta humedad relativa. Para que el patógeno penetre en su hospedante, debe haber un
suministro adecuado de humedad, ya que de lo contrario puede desecarse y morir.

Incubación de huevos de nemátodos

Los huevecillos de los nemátodos requieren también condiciones favorables de temperatura y humedad para
iniciar su actividad e incubarse. En la mayoría de los nemátodos, el huevecillo contiene el primer estado
larvario antes o un poco después de que la hembra ha ovipositado. El primer estado larvario pasa
inmediatamente por una muda y se transforma en la segunda etapa o estado larvario que puede mantenerse
en estado de reposo en el huevecillo durante cierto tiempo. De esta forma, cuando el huevecillo se incuba,
emerge de él la segunda etapa larvaria que llega y penetra a la planta hospedante, o bien pasa por mudas
posteriores que producen los otros estados larvarios y el adulto.

Penetración de patógenos en las plantas


Los patógenos penetran en la superficie de las plantas en forma directa, a través de aberturas naturales de la planta o a través de heridas . Algunos hongos penetran a los tejidos sólo mediante un mecanismo, mientras que otros lo
hacen en más de una. En la mayoría de los casos, las bacterias penetran en las plantas a través de heridas, con menor frecuencia a través de aberturas naturales y nunca en forma directa.

Los virus, viroides, micoplasmas y bacterias fastidiosas vasculares penetran en las plantas a través de heridas producidas por ciertos vectores, aunque algunos virus y viroides entran también a las plantas a través de heridas producidas por herramientas y otros. factores. Las plantas superiores parásitas penetran de manera directa en sus hospedantes. Los nematodos lo hacen también de manera directa y, en algunas ocasiones, a través de aberturas naturales.


La penetración del patógeno no siempre produce una infección. De hecho, muchos organismos penetran a
las células vegetales que no son susceptibles a esos organismos y no les producen enfermedades; esos organismos no pueden seguir su curso más allá de la etapa de penetración y mueren sin que produzcan enfermedad.

Infección


La infección es el proceso mediante el cual los patógenos entran en contacto con las células tejidos susceptibles de un hospedante y en el que se producen nutrientes suficientes para ambos. Durante la infección, los patógenos se desarrollan y/o reproducen dentro de los tejidos de las plantas, e invaden a éstas en forma variable. De esta manera, la invasión del patógeno sobre los tejidos de las plantas, y el crecimiento y reproducción [colonización] de ese patógeno en los tejidos infectados, constituyen en la realidad dos fases concurrentes en el desarrollo de una enfermedad dentro del proceso infectivo.


Las infecciones efectivas dan como resultado la formación de zonas necróticas o de zona decoloradas y malformadas, a las que se les denomina síntomas. Sin embargo, algunas infecciones permanecen latentes, o sea, no producen síntomas al instante sino hasta cuando las condiciones del medio son más favorables o bien durante una etapa distinta en la madurez de una planta.


Los síntomas de una enfermedad comprenden el conjunto de cambios observables que se manifiestan en la
apariencia de las plantas infectadas. Los síntomas pueden cambiar constantemente desde el momento de su
aparición hasta la muerte de la planta, o pueden desarrollarse hasta un cierto nivel y mantenerse entonces sin cambios durante el resto de la estación de crecimiento. Los síntomas aparecen rápidamente en 2 a 4 días después de inoculación, como en el caso de algunas enfermedades ocasionadas por virus en plantas herbáceas, o al cabo de 2 ó 3 años, como es el caso de algunas enfermedades virales y micoplasmáticas o de otras enfermedades de algunos árboles que se producen después de la inoculación. Sin embargo, en la mayoría de las enfermedades de las plantas, los síntomas aparecen al cabo de unos cuantos días o semanas después de la inoculación.

Dispersión de los patógenos

Casi toda la dispersión de los patógenos, de la que dependen los brotes de las enfermedades de las
plantas e incluso de la aparición de enfermedades de menor importancia económica, se lleva a cabo
pasivamente mediante la participación de agentes de dispersión tales como el aire, el agua, los insectos, otros
animales y el hombre.




Dispersión por el viento


La mayoría de las esporas de hongos y, hasta cierto grado, las semillas de las plantas superiores parásitas son diseminadas por las corrientes de aire que las llevan como partículas inertes hasta ciertas distancias.


Diseminación por el agua


El agua interviene en la diseminación de los patógenos mediante tres formas:

1) las bacterias y nematodos, así como las esporas, esclerocios y fragmentos miceliales de algunos hongos que se encuentran en el suelo, son diseminadas por la lluvia o por el agua de los sistemas de riego que corre sobre la superficie del suelo o a través de él,

2) todas las bacterias y las esporas de muchos hongos que son exudadas en un líquido viscoso son diseminadas por la lluvia o por el agua de los sistemas generales de riego, las cuales arrastran hacia el suelo o las salpican en todas direcciones,

3) las gotas de lluvia o el agua de los sistemas generales de riego atrapan a todas las bacterias y esporas de hongos que pudieran estar suspendidas en el aire y las llevan en dirección descendente, donde algunas de ellas pueden depositarse sobre plantas susceptibles. Aun cuando el agua es menos importante que el viento en la diseminación de los patógenos a grandes distancias, es mucho más eficiente por el hecho de que los patógenos se depositan ya sobre una superficie húmeda y pueden desplazarse y germinar de inmediato.

Diseminación por insectos, ácaros, nematodos y otros vectores
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Los insectos, en particular los áfidos y las chicharritas son, con mucho, los vectores más importantes de los virus, mientras que las chicharritas son los principales vectores de micoplasmas y bacterias fastidiosas vasculares. Cada uno de estos patógenos es transmitido por vía interna por una o unas cuantas especies de insectos, cuando éstos se alimentan o desplazan de planta en planta. Algunos insectos específicos transmiten también a ciertos hongos y bacterias, como los que ocasionan la enfermedad del olmo holandés y la marchitez bacteriana de las cucurbitáceas.

En todas las enfermedades en las que el patógeno es transportado interna o externamente por uno o varios vectores específicos, la dispersión del patógeno depende en gran medida o por completo de su(s) vector(es). Sin embargo, en muchas enfermedades, como es el caso de las pudriciones blandas bacterianas, las antracnosis y el cornezuelo del centeno, los insectos quedan impregnados con varias clases de bacterias o con esporas pegajosas de ciertos hongos cuando visita a las plantas, y las llevan por vía externa de planta
en planta depositándolas sobre su superficie o en las heridas que ocasionan cuando se alimentan de ellas.

En dichas enfermedades, la dispersión del patógeno es facilitada por el vector, pero no depende de él.
Los insectos diseminan a los patógenos a distancias variables dependiendo del tipo de insecto, la asociación que
se establece entre éste y el patógeno, y las condiciones climatológicas predominantes, en particular el viento.


Algunas especies de ácaros y nematodos transmiten por vía interna varios virus de planta en planta. Además, es probable que estos vectores lleven, por vía externa, bacterias y esporas pegajosas de algunos hongos que se les impregnan cuando se desplazan sobre la superficie de plantas infectadas.


La mayoría de los animales (ya sea pequeños o grandes) que se desplazan entre las plantas y que hacen contacto con ellas por donde pasan, diseminan algunos patógenos como esporas de hongos, bacterias, semillas de plantas parásitas, nematodos y probablemente también algunos virus y viroides. La mayoría se adhieren en las patas o al cuerpo de los animales, pero algunos de ellos se encuentran en las partes bucales contaminadas.


Por último, algunos fitopatógenos, como es el caso de las zoosporas de algunos hongos, y ciertas plantas parásitas,
transmiten virus cuando se desplazan de una planta a otra (zoospora; o al crecer y formar un puente entre dos plantas

PLAGAS DE INSECTOS EN LAS SUCULENTAS
PLAGAS DE INSECTOS EN LAS SUCULENTAS
Diseminación por el hombre


El hombre disemina todo tipo de patógenos a distancias variables en una gran variedad de formas. En un campo de
cultivo, el hombre disemina a algunos patógenos como el virus del mosaico del tabaco cuando manipula sucesivamente plantas sanas y enfermas. Otros patógenos son diseminados a través de herramientas (como tijeras para podar) contaminadas cuando son utilizadas en plantas enfermas (como en el caso de los perales que han sido infectados por la bacteria del tizón de fuego) y después en plantas sanas.

El hombre disemina también a los patógenos cuando transporta tierra contaminada en sus pies o equipo
agrícola, al utilizar trasplantes, semillas, cepas de viveros y yemas infectados y al hacer uso de recipientes contaminados.

Por último, cabe mencionar que el hombre disemina a los patógenos al llevar a su zona nuevas variedades que pueden llevar patógenos que en un principio no se detectaron, o al viajar a distintos países e importar alimentos otros objetos que pueden portar fitopatógenos nocivos.

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EFECTOS DE LOS PATÓGENOS SOBRE LA FISIOLOGÍA DE LAS PLANTAS

Fotosíntesis de las plantas

La fotosíntesis es el proceso básico de las plantas verdes que les permite transformar la energía
luminosa en energía química que pueden utilizar en sus actividades celulares. La
fotosíntesis es la fuente fundamental de toda la energía que utilizan las células animales y
vegetales, debido a que en una célula viva, todas las funciones, a excepción de la fotosíntesis,
utilizan la energía que proporciona esta última.

Durante la fotosíntesis, el bióxido de carbono de la atmósfera y el agua del suelo son
transportados hasta los cloroplastos de las partes verdes de una planta y, en presencia de la luz,
reaccionan para formar glucosa y liberar oxígeno como producto final.

En vista de la posición fundamental que tiene la fotosíntesis en la vida de las plantas, es evidente
que cualquier alteración que ocasionen los patógenos sobre esta función dará como resultado la enfermedad de la planta. El hecho de que los patógenos interfieren con la fotosíntesis lo demuestra la
clorosis que producen en muchas plantas infectadas, las lesiones necróticas o grandes zonas
necróticas que ocasionan en algunas partes verdes de la planta, así como la disminución y menor
producción de frutos de las plantas, que se manifiestan en muchas plantas que han sido infectadas.


En las manchas foliares, tizones y otros tipos de enfermedades en las que son destruidos los
tejidos de las hojas, la fotosíntesis disminuye debido a la reducción, e incluso la muerte, de la
superficie fotosintética de la planta.

Sin embargo, aún en otras enfermedades los fitopatógenos disminuyen la tasa fotosintética, en particular durante las últimas etapas de las enfermedades, cuando afectan a los cloroplastos y ocasionan su degeneración. El contenido total de clorofila de las hojas en el caso de numerosas enfermedades ocasionadas por bacterias y
hongos se reduce, pero, al parecer, la actividad fotosintética del resto de la clorofila se
mantiene sin alterar.

En algunas enfermedades ocasionadas por hongos y bacterias, la fotosíntesis de las plantas disminuye debido a que las toxinas que producen esos patógenos inhiben la acción de algunas de las enzimas que intervienen
directa o indirectamente en el proceso fotosintético.

En las plantas infectadas por muchos patógenos vasculares, los estomas permanecen parcialmente cerrados, el contenido de clorofila disminuye y a la fotosíntesis se inhibe incluso antes del marchitamiento de las plantas. La
mayoría de las enfermedades que ocasionan los virus, micoplasmas y nematodos inducen varios grados de clorosis.

En la mayoría de esas enfermedades, la fotosíntesis de la planta infectadas disminuye de manera notable, y en las etapas avanzadas de ellas, la tasa fotosintética no es mayor a una cuarta parte de la velocidad normal de la fotosíntesis.

Tipos de resistencia de las plantas ante el ataque de los patógenos


Las plantas son resistentes a ciertos patógenos debido a que pertenecen a grupos taxonómicos
que son inmunes a esos patógenos (resistencia de plantas no hospedantes), porque tienen
genes que proporcionan resistencia directa ante los genes que determinan la virulencia del patógeno en particular (resistencia verdadera) o bien debido a que por varias razones, las plantas
escapan o toleran la infección causada por esos patógenos (resistencia aparente).

Las plantas no hospedantes son inmunes, es decir, son totalmente resistentes a todos los patógenos de todas las plantas, aún en las condiciones ambientales más favorables para el desarrollo de la enfermedad (resistencia de plantas no hospedantes). Sin embargo, esas mismas plantas son susceptibles, en mayor o menor grado, a
sus propios patógenos. Además, cada planta muestra una susceptibilidad específica hacia cada
uno de sus propios patógenos, mientras que presenta inmunidad no específica (resistencia completa
o de plantas no hospedantes) a todos los demás patógenos.

Defensa estructural

Estructuras de defensa preexistentes
La primera línea de defensa de las plantas ante el ataque de los patógenos es su superficie, la
cual estos últimos deben penetrar para causar infección. Algunas defensas estructurales se
encuentran ya en las plantas incluso antes de que el patógeno entre en contacto con ellas. Esas estructuras incluyen la cantidad y la calidad de la cera y de la cutícula que cubren a las células
epidérmicas, la estructura de las paredes celulares de estas últimas, el tamaño, localización y
forma de los estomas y lenticelas y, por último, la presencia en la planta de tejidos protegidos por
paredes celulares gruesas que obstaculizan el avance del patógeno.

EFECTO DEL AMBIENTE EN LA PRODUCCIÓN DE LAS ENFERMEDADES INFECCIOSAS


La mayoría de las plantas anuales se encuentren presentes en el campo durante todo el año, casi todas las enfermedades sólo aparecen (o muestran un mayor grado de desarrollo), durante la época más cálida del año. Asimismo, todo el mundo sabe que la mayoría de las enfermedades aparecen y muestran un mayor grado de avance durante los días cálido-húmedos o que las plantas que han sido fertilizadas en gran escala con nitrógeno, habitualmente se ven mucho más atacadas por algunos patógenos que las que han sido menos fertilizadas.

Estos ejemplos generales indican, de manera clara, que las condiciones ambientales que predominan tanto en la atmósfera como en el suelo, una vez establecido el contacto entre un patógeno y su hospedante, pueden influir considerablemente en el desarrollo de una enfermedad y que con frecuencia constituyen el
factor que determina si se producirá o no esa enfermedad.

Los factores del medio ambiente que afectan mayormente el inicio y desarrollo de las enfermedades infecciosas de las plantas son la temperatura, la humedad, la luz, los nutrientes y el pH del suelo. Sus efectos sobre las enfermedades son el resultado de su influencia sobre el desarrollo y la susceptibilidad del hospedante, sobre la propagación y actividad del patógeno o sobre la interacción entre ambos y de su efecto sobre el desarrollo de los síntomas de la enfermedad.

Efecto de la temperatura


Las plantas y los patógenos requieren de ciertas temperaturas mínimas para poder desarrollarse y efectuar sus
actividades. Las bajas temperaturas que prevalecen durante el invierno, a fin del otoño y a principios de la primavera están por debajo del mínimo requerido por la mayoría de los patógenos. Por lo tanto, es casi seguro que las enfermedades no se produzcan en esas temporadas y que las que ya han logrado un cierto avance se vean interrumpidas.

Sin embargo, con la llegada de las temperaturas altas, los patógenos vuelven a la actividad y, cuando otras condiciones son favorables, tienen la posibilidad de infectar a las plantas y producir enfermedad. Los patógenos difieren entre sí debido a su preferencia por las temperaturas más altas o más bajas y muchas enfermedades se desarrollan mejor en áreas, estaciones o años con temperaturas bajas, mientras que otras se desarrollan mejor donde prevalecen temperaturas relativamente altas.

Así algunas especies de hongos Typhula y Fusarium, que producen el moho nevado de los cereales y
céspedes, sólo se desarrollan durante las estaciones moderadamente frías o en la regiones frías. De la misma forma, el hongo del tizón tardío, Phytophthora infestans, es más virulento en las latitudes nórdicas, mientras que en los
subtrópicos sólo es virulento durante el invierno.

Por otra parte, la mayoría de las enfermedades se ven favorecidas por las altas temperaturas y de la misma forma, se ven limitadas a las áreas y estaciones en las que prevalecen tales temperaturas. Dichas enfermedades incluyen los marchitamientos fusariales de las plantas, las pudriciones de la raíz de las plantas ocasionadas por Phymatotrichum, la pudrición de los frutos de hueso ocasionada por Monilinia fructicola y la marchitez bacteriana sureña de las solanáceas ocasionada por Pseudomonas solanacearum, etc.

El efecto de la temperatura sobre las enfermedades virales de las plantas es un fenómeno bastante incierto. En
experimentos de inoculación con virus realizados en los invernaderos, a temperatura no sólo determina la facilidad con la que los virus infectan a las plantas, sino también la posibilidad de que se propaguen o no en ellas y, en caso de lograrlo, determina también variabilidad de los síntomas que pudieran producir.

La severidad de la enfermedad varía ampliamente en varias de las relaciones que se establecen entre el virus y su hospedante, dependiendo de la temperatura que predomine durante algunas de las etapas de la enfermedad. En el campo, a temperatura, probablemente en combinación con la luz del sol, al parecer determina la aparición estacional de los síntomas en las distintas enfermedades virales de las plantas.

Los virus que producen los amarillamientos o los síntomas de enrollamiento de las hojas son más severos en el verano, mientras que los que ocasionan los mosaicos o los síntomas de las manchas anulares son más acentuados en la primavera. Los nuevos retoños producidos durante el verano por plantas que han sido infectadas por mosaicos o manchas anulares casi siempre muestran sólo síntomas moderados o bien no muestran síntomas de enfermedad.


Efecto de la humedad

PLAGAS Y ENFERMEDADES EN LOS CACTUS Y SUCULENTAS, exceso de humedad.
PLAGAS Y ENFERMEDADES EN LOS CACTUS Y SUCULENTAS, exceso de humedad.


La humedad, al igual que la temperatura, influye sobre el inicio y desarrollo de las enfermedades infecciosas de las plantas a través de varios mecanismos interrelacionados. Puede presentarse en forma de lluvia o agua de riego sobre la superficie de la planta o en torno a las raíces de ésta, como humedad relativa en la atmósfera y como rocío.

El efecto más importante de la humedad al parecer se centra sobre la germinación de las esporas de los hongos y sobre la penetración del tubo germinativo en el hospedante. La humedad activa también a las bacterias, hongos y nematodos patógenos, los cuales pueden entonces infectar a las plantas. La humedad, en forma de salpicaduras de lluvia y agua corriente tiene también una importante función sobre la
distribución y diseminación de muchos de esos patógenos sobre la misma planta o de una planta a otra.

Finalmente, la humedad influye sobre las enfermedades al incrementar suculencia de las plantas hospedantes, aumentando así de manera considerable su susceptibilidad a ciertos patógenos.

La aparición de muchas enfermedades en una determinada región se relaciona estrechamente con la
cantidad y distribución de la precipitación durante todo el año. Así, el tizón tardío de la papa, la roña del manzano, el mildiú de la vid y el tizón de fuego aparecen o son severos sólo en áreas donde la precipitación es alta o la humedad relativa es considerable durante la estación de crecimiento de las plantas.

Un hecho real es que, en todas esas enfermedades y en otras de ellas, la precipitación no sólo determina la severidad de la enfermedad, sino también la posibilidad de que esta última se mantenga constante durante una determinada estación. En el caso de las enfermedades de las plantas ocasionadas por hongos, el efecto de la humedad actúa sobre la formación y longevidad de las esporas de esos patógenos y, en particular,
sobre su germinación dichas estructuras necesitan de una película de agua sobre los tejidos de la planta para poder germinar.

Efecto del viento

El viento influye sobre las enfermedades infecciosas de las plantas principalmente por la importancia de la
diseminación de los fitopatógenos y, en menor grado, debido a la rápida desecación que produce sobre las superficies húmedas de las plantas. La mayoría de las enfermedades de las plantas que se diseminan con rapidez y que pueden alcanzar proporciones altas, son ocasionadas por patógenos (entre ellos hongos, bacterias y virus) que son diseminados directamente por el viento o por insectos vectores que pueden ser transportados a grandes distancias por el viento.

El viento es aún más importante en el desarrollo de las enfermedades cuando va aunado a la lluvia. La lluvia acarreada por el viento facilita la liberación de las esporas y bacterias de los tejidos que han sido infectados y las lleva posteriormente a través del aire depositándolas sobre superficies húmedas que, en caso de que sean susceptibles, pueden ser infectadas de inmediato.

El viento daña también las superficies de las plantas cuando las azota y las frota entre sí; eso facilita la infección por muchos hongos y bacterias y también por algunos virus que son transmitidos por vía mecánica. En ocasiones, el viento facilita la prevención de infecciones al acelerar la desecación de las superficies húmedas de las plantas sobre las que pudieran depositarse las bacterias o las esporas de los hongos.

En caso de que las superficies de las plantas se sequen antes de que
el patógeno penetre en ellas existe la posibilidad de que las bacterias o las esporas germinadas que se han depositado sobre la planta se desequen, mueran y no produzcan infecciones.

Efecto de la luz

PLAGAS Y ENFERMEDADES EN CACTUS Y SUCULENTAS  Falta de luz en suculentas
PLAGAS Y ENFERMEDADES EN CACTUS Y SUCULENTAS Falta de luz en suculentas


La influencia de la luz sobre el desarrollo de las enfermedades, en particular en condiciones naturales, tiene una importancia mucho menor de la que tienen la temperatura o la humedad, aunque se conocen varias enfermedades en las que la intensidad y la duración de la luz puede aumentar o disminuir la susceptibilidad de las plantas ante las infecciones y también la severidad de las enfermedades. Sin embargo, en la naturaleza, el efecto de la luz se restringe a la producción de plantas más o menos etioladas que han estado expuestas a una baja intensidad luminosa.

Esto habitualmente incrementa la susceptibilidad de las plantas ante los parásitos no obligados, como ocurre con las plantas de lechuga y tomate ante Botrytis y
con el tomate ante Fusarium, pero disminuye su susceptibilidad ante los parásitos obligados, como ocurre con el trigo ante Puccinia, el hongo de la roya del tallo.


Por lo general, la disminución de la intensidad luminosa incrementa la susceptibilidad de las plantas a las infecciones virales. El mantener a las plantas en la oscuridad durante uno o dos días antes de que se produzca la inoculación, incrementa el número de lesiones (o sea, de infecciones) que aparecen una vez que se produjo la inoculación,.

Por lo general, el oscurecimiento afecta la sensibilidad de las plantas a las infecciones virales si se produce antes de la inoculación del virus pero al parecer, tiene poco o ningún efecto sobre el desarrollo de los síntomas siempre y cuando se presente después de haberse producido la inoculación.

Por otra parte, las bajas intensidades luminosas después de producida la inoculación tienden a enmascarar los síntomas de algunas enfermedades, que son muchos más severos cuando las plantas se desarrollan en condiciones normales de iluminación que cuando crecen en lugares sombreados.


Efecto del pH del suelo

http://lahuertadelagronomo.blogspot.com/2016/04/hernia-de-las-cruciferas-plasmodiophora.html,


El pH del suelo también es importante en la aparición y severidad de las enfermedades de las plantas ocasionadas por algunos patógenos que moran en el suelo. Por ejemplo, la hernia de las cruciferas, ocasionada por plasmodiophora brassicae, es más predominante y severa a un pH cercano a 5.7, mientras que su desarrollo decae pronunciadamente entre 5.7 y 6.2 y se inhibe por completo a un pH de 7.8.

Por otra parte la roña común de la papa, ocasionada por Streptomyces scabies, es severa a un pH que va de 5.2 a 8.0 o más, pero su desarrollo decae notablemente a un pH inferior a 5.2. Por lo tanto, es evidente que dichas enfermedades son más serias en áreas donde el pH del suelo favorece a un
determinado patógeno.

En estas y en muchas otras enfermedades, la acidez del suelo (pH), al parecer influye principalmente
sobre el patógeno, aunque en otras enfermedades, el debilitamiento del hospedante debido a una nutrición
desbalanceada inducida por la acidez del suelo, puede afectar la incidencia y severidad de la enfermedad.


Efecto de la nutrición de la planta hospedante

PLAGAS Y ENFERMEDADES EN LOS CACTUS Y SUCULENTAS
Efecto de la nutrición de la planta hospedante.PLAGAS Y ENFERMEDADES EN LOS CACTUS Y SUCULENTAS


La nutrición afecta la velocidad de crecimiento y la rapidez de las plantas para defenderse del ataque por los patógenos. La abundancia de nitrógeno se refleja en la producción de crecimiento joven y suculento y puede prolongar la fase vegetativa retardando la madurez de las plantas haciéndolas más
susceptibles a los patógenos (durante períodos mas prolongados) que prefieren atacar a dichos tejidos.

HIDROPONIA
Deficiencia del Nitrógeno

Por el contrario, la falta de nitrógeno hace que las plantas se debiliten, crezcan con más lentitud y envejezcan con mayor rapidez, haciéndolas susceptibles a los patógenos que tienen así más posibilidad de atacar a plantas débiles y de crecimiento lento.

Por ejemplo, se sabe que una alta fertilización con nitrógeno aumenta la susceptibilidad del peral al tizón de fuego (Erwinia amylovora) y del trigo a la roya (Puccinia) y a la cenicilla (Erysiphe). La disminución de la disponibilidad del nitrógeno también aumenta la susceptibilidad del tomate a la marchitez por Fusarium, y de algunas plantas solanáceas al tizón temprano causado por Alternaría solani y a la marchitez causada por Pseudomonas solanacearum, de la remolacha azucarera a Sclerotium rolfsii y de la mayoría de las plántulas al ahogamiento causado por Pythium.


Sin embargo, es posible que sea la forma del nitrógeno (amonio o nitrato) de que disponen el hospedante o el
patógeno lo que en realidad afecte la severidad de la enfermedad o la resistencia de la planta más que a la cantidad de nitrógeno en sí.

De las numerosas pudriciones de la raíz, marchitamientos, enfermedades foliares, etc., tratadas con
cualquier forma de nitrógeno, casi todas disminuyen o incrementan su severidad cuando se tratan con nitrógeno amoniacal (como ocurre cuando se tratan con nitrato), pero cada una de las formas de nitrógeno tiene exactamente el efecto opuesto sobre una enfermedad (es decir, disminuyen o aumentan su severidad) que el que ejerce cualquier otra forma de este elemento.

Por ejemplo, Fusarium spp., Plasmodiophora brassicae, Sclerotium rolfsii y las enfermedades que causan (pudriciones de la raíz, marchitamientos, hernia de las cruciferas, y ahogamiento de las plántulas y pudriciones del tallo, respectivamente) aumentan su severidad cuando se aplica un fertilizante en forma de amonio, mientras que Phymatotrichum omnivorum, Gaeumannomyces graminis, Streptomyces scabies y las enfermedades que ocasionan (pudrición de la raíz del algodón, “toma todo” del trigo y roña de la papa, respectivamente) son favorecidas por el nitrógeno en forma de nitrato.


Aun cuando la nutrición con nitrógeno se ha estudiado (debido a la notable influencia que tiene sobre el crecimiento de las plantas) en forma más amplia en relación al desarrollo de las enfermedades, los estudios realizados con otros elementos como el fósforo, potasio y calcio y también con algunos micronutrientes, han revelado relaciones similares entre los niveles de los nutrientes y la susceptibilidad o resistencia de las plantas contra algunas enfermedades.


Se ha demostrado que el fósforo reduce la severidad del toma todo de la cebada (causado por
Gaeumannomyces graminis) y de la roña de la papa (causada por Streptomyces scabies), pero no aumenta la severidad del virus del mosaico del pepino en la espinaca ni de la mancha de la gluma (causada por Septoria) del trigo.

Al parecer el fósforo aumenta la resistencia de las plantas al mejorar su equilibrio de nutrientes o al acelerar la madurez del cultivo, permitiendo que escape de la infección causada por los patógenos que prefieren los tejidos.

HIDROPONIA
Deficiencia de Fósforo


También, se ha demostrado, que el potasio disminuye la severidad de muchas enfermedades, entre ellas la roya del tallo del trigo, el tizón temprano del tomate y la pudrición del tallo del maíz, aunque las altas concentraciones de este elemento parecen aumentar la severidad del tizón (añublo) del arroz (causado por Pyricularia oryzae) y del agallamiento de la raíz
(causado por el nematodo Meloidogyne incógnita). El potasio tal parece que afecta directamente las diferentes etapas del establecimiento y desarrollo del patógeno en el hospedante e, indirectamente, la infección al promover la cicatrización de las heridas, al aumentar la resistencia de la planta a los daños causados por las heladas (disminuyendo por tanto la infección que suele originarse en los tejidos destruidos por las heladas) y al retardar la
madurez y la senescencia de algunos cultivos más allá de los períodos en los que la infección causada por ciertos parásitos facultativos puede causar graves daños.

Deficiencia de potasio


El calcio reduce la severidad de varias enfermedades causadas por patógenos de la raíz y/o del tallo, como los hongos Rhizoctonia, Sclerotium y Botrytis, el hongo de los marchitamientos, Fusarium oxysporum, y el nematodo Ditylenchus dipsaci, pero aumenta la severidad de otras enfermedades como la pierna negra del tabaco (causada por Phytophthora parasítica var. nicotianae) y la roña común de la papa (causada por Streptomyces scabies).

El efecto que presenta el calcio sobre la resistencia de las plantas a las enfermedades parece deberse a su efecto sobre la composición de las paredes celulares y a la resistencia que antepone a la penetración de los patógenos en la planta hospedante.

HIDROPONIA
Deficiencia de calcio


También, se ha observado que la severidad de algunas enfermedades disminuye cuando aumentan los niveles de
ciertos micronutrientes. Por ejemplo, las aplicaciones de hierro al suelo reducen los marchitamientos del mango y del cacahuate causados por Verticillium, y las aplicaciones foliares de compuestos de hierro reducen la severidad de la hoja plateada de los árboles frutales deciduos (causada por Stereum purpureum).

Asimismo, las aplicaciones de manganeso reducen la severidad de la roña y el tizón tardío de la papa, y la pudrición del tallo de las plántulas de la calabaza causada por Sclerotinia sclerotiorum, mientras que las aplicaciones de molibdeno disminuyen el tizón tardío de la papa y el tizón del frijol y chícharo
causados por Ascochyta. Sin embargo, la severidad de otras enfermedades aumenta debido a la presencia de mayores niveles de estos micronutrientes; por ejemplo, la severidad de la marchitez del tomate por Fusarium aumenta por la presencia de altas concentraciones de hierro o manganeso, así como el mosaico del tabaco en el tomate debido a los altos niveles de manganeso.

Deficiencia del magnesio


En general, las plantas que reciben una nutrición equilibrada, en la que los elementos requeridos se abastecen en
cantidades adecuadas, tienen una mayor capacidad para protegerse de nuevas infecciones y limitar las ya existentes, que cuando uno o más nutrientes se obtienen en cantidades excesivas o deficientes. Sin embargo, incluso una nutrición balanceada puede afectar el desarrollo de una enfermedad cuando la concentración de todos los nutrientes aumenta o disminuye más allá de ciertos límites.

Efecto de los herbicidas


El uso de herbicidas es muy común y generalizado en la agricultura. En muchos casos, se ha demostrado que los herbicidas aumentan la severidad de ciertas enfermedades en las plantas de cultivo, como en el caso de Rhizoctonia solani en la remolacha azucarera y el algodón, la marchitez del tomate y del algodón causada por Fusarium y la pudrición del tallo de varios cultivos causada por Sclerotium. En otras interacciones hospedante-patógeno, los herbicidas parece que disminuyen la severidad de las enfermedades, como en el caso de la pudrición de la raíz del chícharo causada por Aphanomyces euteiches, la pudrición del pie del trigo causada por Pseudocercosporella herpotrichoides y la pudrición del cuello de varios cultivos causada por Phytophthora.

Probablemente los herbicidas actúan sobre las enfermedades de las plantas, directamente al influir (estimulando o retardando) sobre el crecimiento del patógeno, o al aumentar o disminuir la susceptibilidad de la planta hospedante, o bien indirectamente, al aumentar o disminuir la actividad de la microbiota del suelo.

CONTROL DE LAS ENFERMEDADES DE LAS PLANTAS

Control a través de plantas trampa

  • Albahaca – aleja mosquitos, moscas y gusanos del jitomate
  • Ajenjo – aleja insectos succionadores
  • Alfalfa – atrae insectos benéficos
  • Cempasúchil – aleja a la conchuela del frijol y gusanos
  • Cilantro o perejil – aleja insectos voladores
  • Epazote – aleja gusanos y hormigas
  • Hierbabuena – aleja palomillas y áfidos
  • Manzanilla – evita hongos y mejora el sabor y crecimiento
  • Ortiga – evita hongos y mejora el crecimiento
  • Ajo – repele escarabajos, arañas y mayates
  • Menta – aleja a la mariposa blanca

Trampas

Creación de condiciones desfavorables para el patógeno

Son todas aquellas prácticas de manejo preventivas que se realizan en los cultivos, con el objetivo
de crear condiciones favorables a la planta y desfavorables para el desarrollo de
la enfermedad. Dentro de estas prácticas podemos citar las siguientes:

  1. Asociación de cultivos
  2. Poda, deshoja y deshija.
  3. Fertilización correcta y balanceada
  4. Manejo de condiciones ambientales dentro del invernadero.
  5. Riego adecuado.
  6. Desechar cultivos viejos, residuos de cultivos y plantas enfermas.
  7. Desinfección de sustratos.
  8. Utilizar semilla y almácigos libres de enfermedades.
  9. Utilizar variedades resistentes o tolerantes a enfermedades.
  10. * Implementar medidas higiénicas como desinfección de manos y
  11. herramientas.
  12. Restringir el ingreso a los invernaderos
  13. Instalar bandejas con desinfectante a la entrada de los invernaderos
  14. Desinfectar pasillos, recipientes y estructuras. (hipoclorito de sodio al 4-10%)
  15. Utilizar coberturas para el suelo (plástico blanco o negro, ground cover,
  16. grava o cualquier otro material aislante)
  17. * Utilizar agua limpia.

Para nuestras plantas a nivel del hogar, podemos poner en práctica muchos de estas condiciones desfavorables para evitar plagas y enfermedades.

Control de los insectos vectores

Mejoramiento de las condiciones de crecimiento de las plantas

Las prácticas de cultivo que tienen como propósito mejorar el vigor de las plantas ayudan a incrementar su resistencia contra el ataque de los patógenos. Así, la fertilización adecuada, un buen drenaje en el campo, riego, espaciamiento adecuado de las plantas y el control de malezas mejoran el crecimiento de las plantas y pueden tener un efecto directo o indirecto sobre el control de una enfermedad en particular. Las medidas más importantes en el control del cancro de los árboles frutales y de otro tipo son, por ejemplo, un riego adecuado y una adecuada fertilización de los árboles

Compuestos inorgánicos de azufre.

El elemento azufre en forma de polvo, polvo humedecible, pasta o líquido, se utiliza principalmente para controlar
las cenicillas de muchas plantas, pero también tiene una gran efectividad sobre algunas royas, tizones foliares y pudriciones de frutos. Este elemento, en sus distintas formas, se vende bajo una gran variedad de nombres comerciales, como Kolodust, azufre microfino, azufre humedecible en forma de rocío magnético, azufre micronizado, Kolofog, etc. La mayoría de los compuestos derivados del azufre se aplican de acuerdo a la proporción de 120 a 720 gramos por cada 100 litros de agua y ocasionan daños en climas cálidos y secos (cuando la temperatura sobrepasa los 30°C), especialmente en plantas que son sensibles al azufre, como el tomate, el melón y la vid.

Efectos de las bajas temperaturas sobre las plantas de interiores


Las plantas de interiores (de sombra), ya sea que se cultiven en casa o invernadero, son particularmente sensibles a las bajas temperaturas que predominan en los lugares donde crecen y a su transporte desde un invernadero o florería hasta una casa o bien de una casa a otra. Con frecuencia, las plantas de interior son plantas tropicales cultivadas lejos de su clima normal. La exposición de estas plantas a las bajas temperaturas, no necesariamente hasta el punto de congelación, da como resultado su atrofia y amarillamiento, la caída de las yemas o las hojas, etc.

Asimismo, al cultivarlas en interiores, incluso las plantas locales que se mantienen en un estado vegetativo bastante suculento se encuentran completamente indefensas ante los efectos de las bajas temperaturas,
en particular de las que están por abajo del punto de congelación. Las plantas que se mantienen cerca de las ventanas o puertas durante los días fríos del invierno y en particular durante las noches, se ven sometidas a temperaturas mucho más bajas que las que predominan en sitios alejados de esas ventanas. De igual forma, las grietas o roturas de las ventanas, los hoyos de las salidas de los cables de electricidad que comunican con el exterior, permiten la entrada de aire frío que daña a las plantas.

La disminución de las temperaturas nocturnas por debajo de 12°C hace que las hojas y en
particular las yemas florales de muchas plantas se pongan amarillas y desprendan. La exposición de las plantas de
interiores a temperaturas por debajo del punto de congelación durante algunos minutos u horas, mientras sean llevadas o transportadas en la cajuela de un auto desde el invernadero hasta una casa, da como resultado la muerte de muchas flores y retoños o el choque inesperado de las plantas, lo cual las daña y pueden tardar semanas o meses para recuperarse por completo.

Dicho estado de choque con frecuencia se observa en plantas que se han mantenido como plantas de interior y se les trasplanta entonces en el terreno de cultivo durante la primavera, cuando las temperaturas de la atmósfera, aun cuando no llegan al punto de congelación son, no obstante, mucho menores que las que prevalecen en el invernadero. Aún sin que se produzca el efecto de choque, las plantas que crecen a temperaturas casi siempre cerca de los límites inferior o superior en su intervalo normal, muestran muy poco desarrollo y producen frutos e inflorescencias más pequeñas y de menor abundancia.

HONGOS EN LAS PLANTAS

PLAGAS Y ENFERMEDADES DE LOS CACTUS Y SUCULENTAS
PLAGAS Y ENFERMEDADES DE LOS CACTUS Y SUCULENTAS, HONGOS EN LA SUCULENTAS

Debido a que cada una de las enfermedades fungosas de las plantas casi siempre se debe a un solo tipo de hongos y a que hay más de 100 000 especies diferentes de hongos, la identificación de la especie que se encuentra en una planta enferma o en un medio de cultivo, implica que deben excluirse todas, excepto una de las especies de hongos conocidas

La supervivencia y función de la mayoría de los hongos fitopatógenos depende ampliamente de las condiciones
predominantes de temperatura y humedad o de la presencia de agua en su medio.

Síntomas que producen los hongos en las plantas


Los síntomas que producen los hongos en sus hospedantes son de tipo local o general y pueden aparecer por separado en hospedantes distintos, en un mismo hospedante aparecer uno después de otro en un mismo hospedante. En general, los hongos producen una necrosis local o general o la muerte de los tejidos vegetales que infectan, hipertrofia e hipoplasia o atrofia de plantas completas o de sus órganos, e hiperplasia o crecimiento excesivo de ellas o de algunos de sus órganos.


Los síntomas necróticos más comunes son los siguientes:


Manchas foliares.

PLAGAS Y ENFERMEDADES DE LOS CACTUS Y SUCULENTAS
Hongo mancha foliar. PLAGAS Y ENFERMEDADES DE LOS CACTUS Y SUCULENTAS

Lesiones localizadas en las hojas de los hospedantes que constan de
células muertas y colapsadas.

Tizón.

Coloración café general y extremadamente rápida de las hojas, ramas, ramitas y
órganos florales de una planta, que dan como resultado la muerte de estos órganos.

Cancro.

PLAGAS Y ENFERMEDADES DE LOS CACTUS Y SUCULENTAS
PLAGAS Y ENFERMEDADES DE LOS CACTUS Y SUCULENTAS

Mal del talluelo. Herida localizada o lesión necrótica; con frecuencia sumida bajo la superficie del
tallo de una planta leñosa. Muerte descendente.

Necrosis generalizada

PLAGAS Y ENFERMEDADES DE LOS CACTUS Y SUCULENTAS
PLAGAS Y ENFERMEDADES DE LOS CACTUS Y SUCULENTAS, Necrosis generalizada

de las ramitas de las plantas que se inicia en sus puntas y avanza hacia su base.

Pudrición de la raíz.

PLAGAS Y ENFERMEDADES DE LOS CACTUS Y SUCULENTAS, pudrición de la raíz.
PLAGAS Y ENFERMEDADES DE LOS CACTUS Y SUCULENTAS, pudrición de la raíz.

Pudrición o desintegración de todo el sistema radical de una planta o parte de él.

Ahogamiento o secadera.

 PLAGAS Y ENFERMEDADES EN CACTUS Y SUCULENTAS, hongo
PLAGAS Y ENFERMEDADES EN CACTUS Y SUCULENTAS, Hongo

Muerte rápida y colapso de plántulas muy jóvenes que se cultivan en el campo o en el almácigo.


Pudrición basal del tallo.

Desintegración de la parte inferior del tallo. Pudriciones blandas y pudriciones secas. Maceración y desintegración de frutos, raíces, bulbos, tubérculos y hojas carnosas de las plantas.

 PLAGAS Y ENFERMEDADES EN CACTUS Y SUCULENTAS,
Pudrición seca.

En los tallos y raíces suculentos y carnosos, así como en tubérculos, bulbos y cormos y
otros órganos, Rhizoctonia causa pudriciones cafés que pueden ser superficiales o bien
extenderse hacia la parte central de la raíz o del tallo. Es frecuente que los tejidos podridos se
descompongan y se sequen, formando una área profunda llena de las partes secas de la planta
mezcladas con los esclerocios y el micelio del hongo. Las lesiones pueden empezar en la parte
superior de la raíz carnosa, dando como resultado una pudrición de la corona que, en el campo,
puede causar achaparramiento y amarillamiento o la muerte del follaje.

Antracnosis.

Lesión necrótica que se asemeja a una úlcera profunda y que se produce en el
tallo, hojas, frutos o flores de las plantas hospedantes.

PLAGAS Y ENFERMEDADES EN CACTUS Y SUCULENTAS, Antracnosis
PLAGAS Y ENFERMEDADES EN CACTUS Y SUCULENTAS, Antracnosis

Sarna.

Lesiones que se producen sobre el fruto, hojas, tubérculos y otros órganos de las plantas hospedantes, por lo común ligeramente realzadas o bien profundas y agrietadas, lo cual les da una apariencia costrosa.

PLAGAS Y ENFERMEDADES EN CACTUS Y SUCULENTAS, Sarna
PLAGAS Y ENFERMEDADES EN CACTUS Y SUCULENTAS, Sarna

Decaimiento.

Crecimiento deficiente de las plantas; las hojas son pequeñas, quebradizas, amarillentas o de color rojo; las plantas muestran cierto grado de defoliación y muerte descendente.

PLAGAS Y ENFERMEDADES EN CACTUS Y SUCULENTAS, Decaimiento
PLAGAS Y ENFERMEDADES EN CACTUS Y SUCULENTAS, Decaimiento


La mayoría de los síntomas mencionados también pueden causar una notable atrofia de las plantas que han sido infectadas. Además, algunos otros síntomas, como la roya de las hojas, mildius, marchitamientos e incluso algunas enfermedades que producen hiperplasia de algunos órganos de las plantas (como la hernia de las crucíferas), producen también la atrofia de la planta completa.

Los síntomas que se asocian a la hipertrofia o hiperplasia y distorsión de los órganos de las plantas incluyen:
Hernia de las raíces. Raíces alargadas en forma d e huso o mazo.

Agallas.

Porciones alargadas de las plantas que por lo común están llenas del micelio del hongo.


Verrugas.

Protuberancias en forma de verruga que se forman sobre los tubérculos y los tallos.

Escobas de bruja.

Ramificación profusa y hacia arriba que se produce en las ramas jóvenes.


Enchinamiento foliar.

Deformación, engrosamiento y enchinamiento de las hojas.

Marchitamiento.

Por lo común, es un síntoma secundario generalizado en el que las hojas o los retoños de las plantas pierden su turgencia y se cuelgan debido a las alteraciones que sufre el sistema vascular de la raíz o del tallo.

Marchitamiento.
Marchitamiento. PLAGAS Y ENFERMEDADES EN CACTUS Y SUCULENTAS

Roya.

Muchas lesiones pequeñas, por lo común de color rojizo, que aparecen sobre las hojas o el tallo de las plantas.

Mildiu.

Zonas necróticas o cloróticas que aparecen sobre las hojas, tallo y frutos de una planta y que por lo común se cubren con el micelio y los cuerpos fructíferos del hongo.

Hongo mildiu. PLAGAS Y ENFERMEDADES DE LOS CACTUS Y SUCULENTAS
Hongo mildiu. PLAGAS Y ENFERMEDADES DE LOS CACTUS Y SUCULENTAS

Fumaginas

Las fumaginas aparecen en las hojas o tallos de las plantas como un crecimiento micelial superficial y
de color negro que forma una película o costra en esos órganos. Estos hongos se encuentran en todos los tipos
de plantas, incluyendo pastos, plantas de ornato y de cultivo, arbustos y árboles. Son más abundantes en
climas cálidos y húmedos.

FUMAGINA  PLAGAS Y ENFERMEDADES EN LOS CACTUS Y SUCULENTAS
FUMAGINA PLAGAS Y ENFERMEDADES EN LOS CACTUS Y SUCULENTAS

Marchitamientos por Fusarium

Como se mencionó anteriormente, estas enfermedades afectan y ocasionan pérdidas considerables en la
mayoría de las flores y hortalizas, muchas plantas del campo como el algodón y el tabaco, plantaciones tales
como el plátano, llantén, café y caña de azúcar, así como en algunos árboles de sombra. Los marchitamientos
causados por Fusarium se ven favorecidos ampliamente por las condiciones ambientales y del suelo de los
invernaderos. Debido a que la mayoría de los marchitamientos ocasionados por Fusarium comparten un
desarrollo y ciclos patológicos bastante similares.

FUSARIUM  FUMAGINA  PLAGAS Y ENFERMEDADES EN LOS CACTUS Y  SUCULENTAS
FUSARIUM FUMAGINA PLAGAS Y ENFERMEDADES EN LOS CACTUS Y SUCULENTAS

ENFERMEDADES DE LAS PLANTAS CAUSADAS POR BACTERIAS

Las bacterias son microorganismos simples que consisten en general en células procarióticas
individuales. Se conocen alrededor de 1600 especies de ellas. La gran mayoría de ellas son
organismos estrictamente saprofitos y como tales benefician al hombre, ya que ayudan a
descomponer las enormes cantidades de materia orgánica que producen anualmente el hombre
y sus fábricas, en forma de productos de desecho o que son el resultado de la muerte de las
plantas y los animales.

La mayoría de las bacterias fitopatógenas se desarrollan principalmente como organismos parásitos en las plantas hospederas y parcialmente en el suelo como saprofitos. Sin embargo, hay grandes diferencias entre especies, en cuanto al grado de desarrollo en uno u otro ambiente.
Algunas bacterias patógenas, tales como Erwinia amylovora, que produce el tizón de
fuego, producen sus poblaciones en la planta hospedante, mientras que en el suelo su número disminuye con rapidez y a menudo no participa en el avance de la enfermedad de una estación a
otra.

Estos patógenos han desarrollado ciclos de infección sostenidos de planta en planta, con
frecuencia a través de insectos vectores y, ya sea debido a la naturaleza perenne del hospedante
o a la asociación que se establezca entre las bacterias y sus órganos de propagación vegetativa o
semilla, han perdido los requerimientos necesarios para sobrevivir en el suelo.

La diseminación de las bacterias fitopatógenas de una planta a otra o a otras partes de la misma planta, se lleva a cabo principalmente a través del agua, los insectos, diversos animales y el
hombre. Aún bacterias que poseen flagelos se desplazan sólo a distancias muy
cortas. La lluvia, por su efecto “de lavado” o salpicador, lleva y distribuye bacterias de una planta
a otra, de uno de sus órganos a otro y del suelo a las partes inferiores. El agua también lleva y
separa bacterias que se encuentran sobre o en el suelo hasta otras áreas donde puede haber
plantas hospedantes. Los insectos no sólo llevan las bacterias hasta las plantas, sino que las
inoculan en ellas al introducirlas en determinadas zonas, donde casi siempre se desarrollan. En
algunos casos las bacterias fitopatógenas persisten también en los insectos y dependen de ellos
para sobrevivir y diseminarse. En otros casos, los insectos son importantes, aunque no esenciales,
en la diseminación de ciertas bacterias fitopatógenas. Los pájaros, conejos y otros animales que
frecuentan o se mueven entre las plantas, pueden ser también portadores de las bacterias. El hombre contribuye a la diseminación local de las bacterias cuando manipula plantas o realiza
prácticas de cultivo, pero también las lleva a grandes distancias al transportar plantas infectadas u
órganos de ellas, hasta otras áreas nuevas o al introducir tales plantas de otras partes.

Control de las enfermedades bacterianas de las plantas

Las enfermedades bacterianas de las plantas comúnmente son muy difíciles de controlar. Con
frecuencia, se requiere de una combinación de varios métodos de control para combatir a una
determinada enfermedad bacteriana. Debe evitarse la infestación de los campos o de las
cosechas, debida a las bacterias patógenas, introduciendo y sembrando solamente semillas o
plantas sanas. Son muy importantes las medidas sanitarias que permiten disminuir la cantidad
de inoculo en una área de cultivo al trasladar y quemar las plantas o ramas infectadas y al
limitar la propagación de las bacterias de planta en planta mediante la desinfección de las
herramientas y manos después de haber manipulado plantas enfermas.

Síntomas producidos por las bacterias

Las bacterias fitopatógenas ocasionan el desarrollo de casi tantos tipos de síntomas en las plantas que infectan como los que producen los hongos. Producen manchas y tizones foliares,
pudriciones blandas de frutos, raíces y órganos almacenados, marchitamientos, crecimientos
excesivos, sarnas, cancros, etc. Cualquiera de estos tipos de síntomas puede ser
producido por las bacterias patógenas de varios géneros y cada género contiene algunos patógenos capaces de producir diferentes tipos de enfermedades.

PUDRICION BLANDA, PLAGAS Y ENFERMEDADES DE LOS CACTUS Y LAS CUCULENTAS
PUDRICION BLANDA, PLAGAS Y ENFERMEDADES DE LOS CACTUS Y LAS CUCULENTAS

Manchas y tizones bacterianos

Manchas y tizones bacterianos PLAGAS Y ENFERMEDADES DE LOS CACTUS Y SUCULENTAS
https://www.pregonagropecuario.com/cat.php?txt=1278 Manchas y tizones bacterianos

Los tipos más comunes de enfermedades bacterianas de las plantas son aquellos que parecen
como manchas de varios tamaños sobre las hojas, tallos, inflorescencias y frutos. Algunas
enfermedades bacterianas aparecen como necrosis continuas de rápido avance en tales órganos y
son denominados tizones. Es posible, aunque no común, que en los tizones de las plantas adultas
una infección bacteriana que se produzca en cualquiera de los órganos de la planta avance internamente a través de la mayor parte de ella y la destruye totalmente. En general, participan
varias infecciones, incluso en tizones típicos tales como el tizón de fuego y a ellas se debe la
muerte de una parte o de toda la planta.

Sin embargo, la mayoría de los denominados tizones son comúnmente la expresión final de
infecciones severas de manchas sobre las hojas, tallos o inflorescencias. En las infecciones
severas, las manchas pueden ser tan numerosas que destruyen la mayor parte de la superficie de
la planta, de ahí que esta última se atizone, o las manchas pueden extenderse y coalescer,
produciendo así grandes zonas de tejido vegetal muerto y plantas atizonadas. Las manchas son
necróticas, a menudo circulares o irregularmente circulares y en algunos casos se encuentran
rodeadas por un halo amarillento.

Para que las infecciones se produzcan, y por tanto para que se desarrolle una epidemia,
debe haber sobre las plantas un alto nivel de humedad o una película de agua. Las áreas
aguanosas que se forman en las hojas durante largos períodos de lluvia o durante lluvias acompañadas de fuertes vientos son excelentes fuentes de infección para las bacterias y dan como
resultado amplias lesiones al cabo de 2 ó 3 días. Las bacterias penetran en las hojas a través de
los grandes estomas e hidátodos y a través de heridas producidas por insectos y otros factores.
Algunos insectos como pulgas saltadoras, áfidos y mosquitas blancas sirven también como vectores de esos patógenos.

Marchitamientos vasculares bacterianos

Los marchitamientos vasculares producidos por bacterias afectan principalmente plantas herbáceas como hortalizas, cultivos mayores y a plantas tropicales y ornamentales.

En los marchitamientos vasculares, las bacterias entran, se propagan y mueven a través de
las plantas hospedantes. Durante el proceso, interfieren
con la translocación del agua y los nutrientes y esto es la causa del debilitamiento, marchitez y
muerte de los órganos aéreos de la planta. En estos aspectos, los marchitamientos vasculares
producidos por bacterias se asemejan a los marchitamientos vasculares producidos por los hongos Ceraíocystis, Fusarium y Verticillum. Sin embargo, mientras que en los marchitamientos
fungosos los hongos permanecen casi exclusivamente en los tejidos vasculares hasta que la
planta muere, en los marchitamientos bacterianos las bacterias con frecuencia destruyen (disuelven), ciertas porciones de la pared celular de los vasos xilémicos o hacen que se separen
durante el principio del desarrollo de la enfermedad.

En ocasiones, los marchitamientos vasculares que ocasionan las bacterias se determinan al
cortar un tallo infectado con una hoja de afeitar filosa y separando con cuidado las dos partes,
lo cual permite observar un puente delgado de una sustancia pegajosa entre las dos superficies
cortadas mientras se separan, o mejor aún, al colocar pequeños cortes de un tallo infectado,
pecíolo u hoja en una gota de agua y observándolos en el microscopio, caso en el cual es posible observar que de los extremos cortados de los haces vasculares fluyen masas de bacterias.

Pudriciones blandas bacterianas

Pudriciones blandas bacterianas PLAGAS Y ENFERMEDADES DE LOS CACTUS Y LAS SUCULENTAS
https://enfermedadesdeltomate1.blogspot.com/2014/10/podredumbre-blanda-erwinia-carotovora.html . Pudriciones blandas bacterianas

Las bacterias invariablemente se encuentran presentes cuando los tejidos carnosos de las plantas
estén pudriéndose en el campo o durante su almacenamiento y el aroma desagradable que
desprenden los tejidos putrefactos se debe, por lo común, a sustancias volátiles que liberan
cuando son degradados por dichas bacterias. Los tejidos putrefactos se ablandan y vuelven aguanosos y es frecuente que de sus hendiduras exuden masas mucilaginosas de bacterias y
fragmentos de células. Sin embargo, en la mayoría de esas pudriciones blandas, las bacterias
participantes no son fitopatógenas, es decir, no atacan a las células vivas y son más bien
organismos saprofitos o parásitos secundarios, esto es, se desarrollan en los tejidos ya destruidos por otros patógenos y factores del medio ambiente o en tejidos muy debilitados o
senescentes que casi han llegado a su degradación fisiológica y son incapaces de resistir el
ataque de cualquier otro organismo.

Sin embargo, además de los organismos de las pudriciones blandas secundarias, hay
algunas bacterias que atacan a los tejidos vivos de las plantas en el campo o durante su almacenamiento:
Erwinio, el grupo de Erwinias “carotovora” o de las “pudriciones blandas”, produce la pudrición blanda de numerosos frutos carnosos, hortalizas y plantas de ornato (E.
carotovora pv. carotovora), la pierna negra de la papa (E. caratovora pv. atrosepticá)
y la pudríción blanda, menos común de varios cultivos (E. chrysaníhemi).
Pseudomonas produce el ojo rosado de la papa y las pudriciones blandas de otras hortalizas suculentas (P. marginalis), la enfermedad de la superficie resbaladiza de la cebolla
(P. gladioli pv. allicola) y la superficie acida de esta última planta (P. cepacia).


Las bacterias de las pudriciones blandas in venían en los tejidos infectados, en el suelo y en
los recipientes y equipo agrícola contaminado. Algunas de ellas in venían también en insectos.
Son diseminadas mediante contacto directo, manos, herramientas, agua del suelo e insectos. Penetran en las plantas o en los tejidos principalmente a través de heridas, pero durante el almacenamiento infectan también a los tejidos no dañados.

Dentro de los tejidos se propagan abundantemente en los espacios intercelulares, donde producen varios tipos de enzimas que, al disolver la lámina media y separar a las células unas de otras, producen la maceración y
ablandamiento de los tejidos que afectan.

Las células, rodeadas por las bacterias y sus enzimas, pierden agua en un principio y se reducen sus contenidos pero finalmente, ciertas porciones de su pared celular se disuelven y son invadidas por bacterias. El control de las pudriciones blandas bacterianas es difícil y depende de medidas sanitarias adecuadas, de evitar las heridas,
mantener secos y frescos a los tejidos almacenados y de la rotación de cultivos.


• Pudriciones blandas bacterianas de las hortalizas
Las pudriciones blandas bacterianas aparecen con mayor frecuencia en hortalizas (y algunas
plantas anuales ornamentales) que tienen tejidos carnosos de almacenamiento, tales como las papas,
zanahorias, rábanos, cebollas, jacintos e iris o en frutos carnosos como el pepino, calabaza, berenjena y tomate o bien tallos u hojas suculentas, tales como col, apio, lechuga o espinaca.

Se encuentran distribuidas por todo el mundo y producen pérdidas considerables de cosechas en el
campo, durante su transporte y especialmente en el almacenamiento, dando como resultados
pérdidas totales mayores de órganos vegetales que en cualquier otra enfermedad ocasionada por
bacterias.

Casi todas las hortalizas carnosas están sujetas a las pudriciones blandas bacterianas,
de ahí que estas últimas puedan producir una considerable pudrición de ellas al cabo de unas
horas, ya sea durante su almacenamiento o venta en el mercado. Dichas pudriciones producen
pérdidas económicas considerables al disminuir la cantidad de productos disponibles para la
venta, al disminuir la calidad y por tanto el valor en el mercado de las cosechas y al incrementar
excesivamente los gastos de medidas preventivas para combatir las enfermedades y en la preparación de la producción parcialmente afectada para su uso.


° Síntomas. Los síntomas producidos por las pudriciones blandas en frutos de hortalizas y en
otros órganos carnosos, ya sea en el campo o durante su almacenamiento, son muy similares
en todos los hospedantes. Al principio, en los tejidos de dichos órganos aparece una pequeña
lesión aguanosa que se extiende con rapidez en lo que se refiere a diámetro y profundidad.


La zona afectada se ablanda y suaviza. Su superficie puede quedar manchada y
algo hendida o bien puede arrugarse y quedar ampulosa. Por lo común, los bordes de las lesiones están bien definidos al principio, pero más tarde se hacen borrosos. Los tejidos de la zona afectada se opacan en corto tiempo o adquieren un color crema y se vuelven mucilaginosos, desintegrándose hasta formar una masa blanda de células desorganizadas.

En algunos frutos y tubérculos, la superficie externa puede permanecer intacta, a diferencia de
todos sus contenidos que cambian hasta constituir un líquido turbio. Sin embargo, es más frecuente que se formen grietas y que exuden de ellas masas mucilaginosas hasta la superficie donde, cuando se exponen al aire, se vuelven color canela, gris o café oscuro.

Agallas bacterianas

AGALLAS BACTERIANAS PLAGAS Y ENFERMEDADES EN LOS CACTUS Y SUCULENTAS
https://montesobarenesentornoyvida.blogspot.com/2017/05/agallas-del-tilo-eriophyes-tiliae.html AGALLAS BACTERIANAS

Las agallas se forman en los tallos y raíces de las plantas infectadas, principalmente por bacterias
del género Agrobacteríum y por algunas especies de Corynebacterium y Pseudomonas. Pueden
ser amorfas cuando constan de crecimientos excesivos de tejidos vegetales desorganizados,
como la mayoría de las agallas por Agrobacterium y Pseudomonas, o pueden ser proliferaciones
de tejido que se desarrolla en órganos teratomórficos más o menos organizados (tumores), como lo son algunas de las agallas por Agrobacterium y Corynebacterium.

Las bacterias penetran en las plantas a través de heridas y estimulan a las células a dividirse y agrandarse.

Cancros bacterianos

 cancro bacteriano PLAGAS Y ENFERMEDADES DE LOS CACTUS Y SUCULENTAS
https://www.plantwise.org/KnowledgeBank/factsheetforfarmers/20137804420 cancro bacteriano

Relativamente pocas enfermedades cancerosas de las plantas son producidas por bacterias, pero
algunas de ellas se encuentran ampliamente distribuidas y presentan efectos devastadores, de
ahí que ocasionen grandes pérdidas o se requieran de grandes esfuerzos para proteger a las
plantas de ellas.

En todos los cancros bacterianos, los síntomas de la enfermedad en tallos, ramas o ramitas sólo
son parte del síndrome de la enfermedad, de ahí que los síntomas directos de ésta que se manifiestan en frutos, hojas, yemas o inflorescencias pueden ser al menos tan importantes en el
efecto total de la enfermedad sobre la planta como lo son los cancros.

Asimismo los cancros bacterianos no siempre son hundidos y blandos, como los que son causados por hongos, sino
que aparecen también en forma de hendiduras en el tallo, como zonas necróticas dentro del
cilindro leñoso o como excrecencias costrosas sobre la superficie del tejido. En algunos cancros
bacterianos pueden aparecer en el tallo tejidos blandos descompuestos y cavidades bacterianas
que exudan ya sea un exudado mucilaginoso o una sustancia gomosa negra, pero durante gran
parte del año el nivel poblacional de las bacterias en los cancros leñosos es bajo, de ahí que el
aislamiento sea en vano.

Sarna bacteriana

Sarna bacteriana, PLAGAS Y ENFERMEDADES DE LOS CACTOS Y SUCULENTAS
Sarna bacteriana, PLAGAS Y ENFERMEDADES DE LOS CACTOS Y SUCULENTAS https://es.slideshare.net/Prof.JIrizarry/modulo-19-bacterias-pdf-45167471

Este grupo de enfermedades comprende principalmente a las que afectan a los órganos
subterráneos de las plantas y cuyos síntomas consisten en lesiones costrosas más o menos localizadas que afectan principalmente a los tejidos superficiales de esos órganos.

Las bacterias que producen la sarna de las plantas sobreviven en los restos de plantas
infectadas y en el suelo y penetran en los tejidos vegetales a través de aberturas naturales o de
heridas.

En los tejidos, crecen principalmente en los espacios intercelulares de las células parenquimatosas, a las que degradan cuando infectan. En las sarnas típicas, las células sanas que
se encuentran por debajo en torno a la lesión se dividen y forman capas de células de corcho.
Estas presionan a los tejidos infectados hacia afuera y hacen que tengan un aspecto costroso.
Las lesiones por sarna con frecuencia sirven como puntos de entrada para organismos
saprofitos o para parásitos secundarios que pueden hacer que los tejidos se pudran.

ENFERMEDADES DE LAS PLANTAS CAUSADAS POR VIRUS

VIRUS EN CACTUS, PLAGAS Y ENFERMEDADES EN LOS CACTUS Y SUCULENTAS
VIRUS EN CACTUS, PLAGAS Y ENFERMEDADES EN LOS CACTUS Y SUCULENTAS

Los virus son nucleoproteínas que son demasiado pequeñas como para poder observarlos en
el microscopio óptico, que se propagan sólo en el interior de células vivas y que tienen la capacidad de producir enfermedad. Todos los virus son parásitos de las células y producen una
multitud de enfermedades a todas las formas vivientes, desde las plantas y animales unicelulares hasta los grandes árboles y los mamíferos.

Algunos atacan al hombre, a los animales o a ambos y producen enfermedades como la gripe, covid, poliomielitis, hidrofobia, viruela y pequeños tumores, otros más atacan a las plantas y todavía otros atacan a microorganismos como hongos, bacterias y micoplasmas. El número total de virus que se conocen hasta la fecha es de
casi 2 000 y cada mes se identifican a otros nuevos.

Cerca de una cuarta parte de todos los virus conocidos atacan y producen enfermedades en las plantas. Un solo virus puede infectar a una o varias docenas de diferentes especies de plantas y cada especie vegetal puede ser atacada por muchas clases distintas de virus. Con frecuencia, una planta puede también ser infectada por más de un virus al mismo tiempo.

Características de los virus fitopatógenos

Los virus de las plantas difieren ampliamente de todos los demás fitopatógenos no solo en
tamaño y forma, sino también en la sencillez de su constitución química y estructura física,
método de infección, propagación, translocación dentro del hospedero, diseminación y los
síntomas que producen sobre el hospedero. Debido a su tamaño pequeño y a la transparencia
de su partícula, los virus no pueden observarse ni detectarse mediante los métodos utilizados
para otros patógenos. Los virus no son células ni constan de ellas.

Los virus que infectan a las plantas penetran en las células sólo a través de heridas producidas
mecánicamente o por ciertos vectores, o bien cuando un grano de polen infectado se deposita en
un óvulo.

Síntomas causados por virus en las plantas

El más común y en ocasiones el único tipo de síntoma es una tasa de crecimiento menor de la
planta, lo cual causa varios grados de enanismo o achaparramiento de toda la planta. Al parecer
casi todas las enfermedades virales ocasionan cierto grado de disminución en el rendimiento total
y que el período de vida de las plantas infectadas se acorte. Estos efectos pueden ser severos y
fáciles de observar o pueden ser muy poco significativos y pasar inadvertidos con facilidad.
Los síntomas más evidentes de las plantas infectadas por virus son comúnmente los que
aparecen sobre el follaje, pero algunos virus producen síntomas visibles sobre el tallo, frutos y
raíces con o sin el desarrollo de síntomas foliares. En casi todas las enfermedades virales de las plantas que aparecen en el campo, el virus se encuentra distribuido por
toda la planta (infección sistémica), de ahí que los síntomas producidos se les denomine
síntomas sistémicos.

Los tipos más comunes de síntomas que producen las infecciones virales sistémicas son los
mosaicos y las manchas anulares.

Los mosaicos se caracterizan por la presencia de áreas de color verde claro, amarillo o
blanco entremezcladas con el color verde normal de las hojas o frutos o por áreas blanquizcas
entremezcladas con las áreas de color normal de las flores o frutos. Dependiendo de la
intensidad o modelo del manchado, los síntomas del tipo del mosaico se describen como
moteado, raya, modelo anular, modelo linear, aclaramiento de las nervaduras, bandeado de las
nervaduras o manchado clorótico.

VIRUS DEL MOSAICO, PLAGAS Y ENFERMEDADES DE LOS CACTUS Y SUCULENTAS
https://www.gardencultura.com/informacion-util/el-virus-mosaico-en-plantas/ VIRUS DEL MOSAICO

También los virus pueden producir enroscamiento en las hojas.

Transmisión de los virus

Los virus que infectan a las plantas nunca o casi nunca, abandonan espontáneamente a las
plantas. Por esta razón, los virus no son diseminados por el viento o el agua, e incluso cuando
son transportados en la savia o en los restos de plantas, en general no producen infecciones a
menos que entren en contacto con los contenidos de una célula viva dañada. Sin embargo, son
transmitidos de planta en planta mediante diversas formas como la propagación vegetativa, mecánicamente a través de la savia y por medio de semillas, polen, insectos, ácaros, nematodos, la cuscuta y los hongos


Transmisión de virus por insectos

Sin duda alguna, el método de transmisión de los virus más común y económicamente más importante en el campo es a través de insectos vectores. Sin embargo, los miembros de unos pocos
grupos de insectos, pueden transmitir los virus que infectan a las plantas.

El orden Homoptera, que incluye tanto a los áfidos (Aphidae) como a las chicharritas (Cicadellidae o
Jassidae), contiene, por mucho, la mayor cantidad y los insectos vectores más importantes de los
virus que infectan a las plantas.

Algunas especies de varias otras familias de ese mismo orden transmiten también virus de las plantas, pero ni su cantidad ni su importancia se compara a las de las familias ya mencionadas. Entre dichas familias se encuentran las moscas blancas (Aleuroididae), los piojos harinosos y las escamas (Coccoidae) y los periquitos (Membracidae).

Unos cuantos de los insectos vectores de los virus que infectan a las plantas pertenecen a otros órdenes,
tales como las chinches verdaderas (Hemiptera), los trips (Thysanoptera), los escarabajos (Coleóptera) y los saltamontes (Orthoptera). Los insectos vectores más importantes de los virus: los
áfidos, las chicharritas y los otros grupos del orden Homoptera, así como también las chinches
verdaderas, tienen partes bucales perforadoras y succionadoras; todos los demás grupos tienen
partes bucales masticadoras y la transmisión de los virus por ellos es mucho menos común.

Control de los virus

La mejor forma de controlar una enfermedad viral es erradicándola en un área mediante cuarentenas, inspecciones y sistemas de certificación. La existencia de hospedantes asintomáticos, el período de incubación que transcurre después de haberse producido la inoculación y la ausencia de
síntomas visibles en las semillas, tubérculos, bulbos y plantas de vivero, hace que las cuarentenas
en ocasiones sean ineficaces.

La erradicación de las plantas enfermas para eliminar al inoculo del
campo puede, en algunos casos, ser útil para controlar la enfermedad. Las plantas pueden estar a salvo de ciertos virus protegiéndolas de los vectores de esos patógenos. El control de los
insectos vectores y la erradicación de las malezas que les sirven de hospedantes es útil para
controlar a la enfermedad.

ENFERMEDADES DE LAS PLANTAS CAUSADAS POR NEMATODOS

NEMATODOS, PLAGAS Y ENFERMEDADES EN LOS CACTUS Y SUCULENTAS
https://succulentavenue.com/nematodos-en-plantas/ NEMATODOS

Los nemátodos pertenecen al reino animal. Los nemátodos, en ocasiones denominados anguilillas, tienen un aspecto vermiforme pero taxonómicamente son bastante distintos de los
verdaderos gusanos. La mayoría de los varios miles de especies de nematodos viven libremente
en gran número en aguas saladas o dulces o en el suelo alimentándose de plantas y animales microscópicos. Numerosas especies de ellos atacan y parasitan al hombre y a los animales, en los
que producen diversas enfermedades. Sin embargo, se sabe que varios centenares de sus especies se alimentan de plantas vivas en las que producen una gran variedad de enfermedades.

Los nemátodos fitopatógenos son organismos pequeños de 300 a 1000 pm, siendo algunos
mayores a 4 fim de longitud por 15 a 35 Jim, de ancho (figura 15-1). Su diámetro pequeño
hace que no sean observables a simple vista, pero se pueden ver con facilidad en el microscopio. Los nematodos tienen, en general, forma de anguila y en corte transversal se ven
redondos, presentan cuerpos lisos no segmentados y carecen de patas u otros apéndices. Sin
embargo, las hembras de algunas especies se hinchan en la madurez y adquieren la forma de
una pera o de cuerpos esferoides.

Síntomas causados por los nemátodos


Los nemátodos que infectan a las plantas producen síntomas tanto en las raíces cómo en los
órganos aéreos de las plantas (figura 15-4). Los síntomas de la raíz aparecen en forma de
nudos, agallas o lesiones en ella, ramificación excesiva de la raíz, puntas dañadas de esta última
y pudriciones de la raíz cuando las infecciones por nematodos van acompañadas por bacterias y
hongos saprofitos o fitopatógenos.


Estos síntomas con frecuencia van acompañados por síntomas no característicos en los
órganos aéreos de las plantas y que aparecen principalmente en forma de un menor
crecimiento, síntomas de deficiencias en nutrientes como el amarillamiento del follaje» el
marchitamiento excesivo en tiempo cálido o seco, una menor producción de las plantas y una
baja calidad de sus productos.


Algunas especies de nemátodos invaden los órganos aéreos de las plantas más que las
raíces, y en ellos producen agallas, pudriciones y lesiones necróticas, retorcimiento o deformación de la hojas y tallo y un desarrollo anormal de los verticilos florales. Algunos nematodos
atacan a los granos o gramíneas formando agallas llenas de ellos mismos en vez de semillas.

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