CÓMO HACER UN HUERTO EN CASA?

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Piensas que no eres capaz de iniciar tu propia huerta? Pues no te preocupes, porque es más sencillo de lo que te imaginas. Este artículo va dirigido a todas aquellas personas que no tienen ningún conocimiento sobre CÓMO HACER UN HUERTO EN CASA?

Huerto en casa

 Crear un pequeño
huerto en casa, en un balcón, terraza o patio,
se convierte en una actividad que puede ser
muy satisfactoria y enriquecedora. De hecho
cuanto más urbano es el paisaje que nos rodea más éxito tendrá esta experiencia que
nos permitirá entender mejor la Naturaleza y
valorar la contribución de la agricultura tradicional y ecológica al desarrollo sostenible.

La práctica de la agricultura doméstica, aprovechando cualquier espacio soleado de nuestras casas, nos va a aportar multitud de beneficios, algunos de ellos son.

Beneficios de hacer un huerto en casa

  •  Potencia nuestra capacidad de observación y de entendimiento del medio natural. 
  • Ver cómo se desarrollan nuestras hortalizas, la influencia del clima o la relación que se crea con insectos y demás seres vivos, nos ayuda a comprender mejor los ciclos naturales.
  •  Aumenta nuestra sensibilidad hacia la sostenibilidad.
  •  El contacto con la Naturaleza a través de nuestro huerto probablemente nos motivará a llevar una vida más sostenible, en cuestiones como el consumo, el ahorro energético etc. 
  • El huerto resulta una actividad muy divertida, relajante y que disminuye el estrés.
  •  El tiempo que dedicamos cada día a nuestras plantas nos ayuda a desconectar del ritmo trepidante de la ciudad.
  •  El huerto es una herramienta extraordinaria para la educación ambiental de nuestros hijos. Los niños van a poder experimentar en el huerto, tocar la tierra, reconocer las plantas y comer las hortalizas
  •  El tiempo que dedicamos cada día a nuestras plantas nos ayuda a desconectar del ritmo trepidante de la ciudad.
  •  El huerto es una herramienta extraordinaria para la educación ambiental de nuestros hijos. Los niños van a poder experimentar en el huerto, tocar la tierra, reconocer las plantas y comer las hortalizas
  • El huerto es una herramienta extraordinaria para la educación ambiental de nuestros hijos. Los niños van a poder experimentar en el huerto, tocar la tierra, reconocer las plantas y comer las hortalizas 
  • El huerto resulta una actividad muy divertida, relajante y que disminuye el estrés.
  •  El tiempo que dedicamos cada día a nuestras plantas nos ayuda a desconectar del ritmo trepidante de la ciudad.
  •  El huerto es una herramienta extraordinaria para la educación ambiental de nuestros hijos. Los niños van a poder experimentar en el huerto, tocar la tierra, reconocer las plantas y comer las hortalizas que ellos mismos han ayudado a cultivar.
  • Nos permite redescubrir la calidad organoléptica de los alimentos.
  • Podemos cosechar las hortalizas en su punto óptimo de maduración y comerlas minutos
    después, esto hace que tengan todo su
    sabor, mucho mejor que el de las hortalizas de la mayoría de comercios.
  • Seguridad de que lo que comemos no
    lleva ningún plaguicida ni herbicida de
    síntesis química, ya que nosotros mismos
    lo hemos cultivado siguiendo prácticas
    ecológicas. 
  • Nos motiva a preocuparnos por la calidad de los alimentos que compramos, valorando su origen, los procesos de producción y distribución y valorando cuestiones fundamentales como la seguridad.
Huerto casero

Qué necesitas para iniciar un huerto en casa?

Aquellas personas que disponen de un
pequeño terreno en sus viviendas pueden
utilizarlo para crear un huerto de una forma
sencilla, preparando el suelo para el cultivo
de hortalizas. Sin embargo, la gran mayoría
de la población que habita en las ciudades
no dispone de un terreno en casa, lo cual no
es un impedimento para tener un pequeño
huerto adaptado al espacio disponible. De
hecho, podemos crear un huerto prácticamente en cualquier lugar; ventanas, balcones, terrazas o patios utilizando recipientes
para el cultivo. Los únicos requerimientos
que necesitamos, son:

Disponer de un lugar con luz directa.

Las hortalizas al igual que el resto de las
plantas necesitan la luz solar para obtener
energía a través de la fotosíntesis. En principio la mejor orientación será aquella que
nos permita una buena cantidad de horas
de luz directa, normalmente orientación sur o sureste, aunque también habrá

que tener en cuenta los obstáculos que
podamos tener y que nos puedan crear
sombras (edificios, etc.). En la mayoría de
las ocasiones no podemos elegir entre varias ubicaciones para el huerto y tenemos
que adaptarnos al espacio disponible. En
cualquier caso, será importante valorar la
disponibilidad de luz que tenemos en las diferentes épocas del año y valorar qué tipo de cultivo vamos a realizar.

 Puede ser que nuestro espacio sólo permita el cultivo en primavera-verano, época durante la cual la trayectoria del Sol es más elevada, disponiendo de luz suficiente, mientras que en invierno no reciba nada de luz. 

Sin embargo hay espacios que disponen de luz suficiente durante todo el año, pudiéndose cultivar en cada época los cultivos de temporada. 

En función de la insolación que tengamos también elegiremos las hortalizas que cultivaremos, de forma que si tenemos muchas horas de sol en verano elegiremos aquellos cultivos exigentes en este sentido como las berenjenas, los tomates o los pimientos, aunque también nos supondrá llevar un control más exigente del riego. 

Mientras que si recibimos menos horas de sol, optaremos por cultivos menos exigentes como lechugas, cebollas, rábanos, escarolas, coles…

Cultivo de tomate a pleno sol.

Disponer de agua.

El lugar elegido
para el huerto tiene que tener una toma
de agua cercana que nos permita coger la
que necesitemos para el riego mediante
una regadera o una manguera o poder
instalar un sistema de riego por goteo.
Si nuestro espacio tiene suficiente luz directa y podemos disponer de agua sin problemas, podremos crear un huerto en casa
utilizando los recipientes que creamos más
adecuados y cultivando aquellas hortalizas
que mejor se adapten al espacio disponible,
las horas de sol y el tiempo que le vayamos
a dedicar.

Sistema de riego por goteo en huerto casero.

Cómo empezar tu huerto casero?

Elegir los recipientes

El cultivo en espacios urbanos sin suelo (balcones, terrazas o patios) nos obliga
a usar recipientes para albergar nuestras
plantas. Estos recipientes pueden ser muy
variados; podemos utilizar jardineras, macetas, mesas de cultivo, recipientes a partir de
materiales reciclados o construirlos nosotros
mismos utilizando bloques, madera u otros
materiales.

El cultivo en recipientes tiene algunas
dificultades, que son fundamentalmente las
siguientes:

Poca profundidad de sustrato, lo cual
puede limitar el desarrollo de algunas
hortalizas, sobre todo en el caso de plantas de tubérculo o plantas de mucho desarrollo aéreo y frutos muy grandes como
las sandías. Por ello, debemos elegir hortalizas adecuadas al cultivo en recipientes,
comenzando por aquellas que ofrecen
menos complicaciones como las lechugas, los rábanos, la rúcula, los ajos etc.Dificultades para ajustar el riego. En los

recipientes, el agua se agota con mayor
facilidad, lo cual nos va a obligar a estar
más pendientes del riego.  

Por otro lado a veces caemos en un exceso de agua que puede provocar un lavado de nutrientes fundamentales para la planta. Por tanto una de las tareas más importantes y donde tenemos que ser más precisos es en el riego, siendo de gran ayuda los sistemas de goteo.

 Los recipientes transmiten la temperatura exterior al sustrato que albergan de forma que el sustrato se calienta más en verano y se enfría más en invierno que cualquier suelo, dificultando el desarrollo radicular de las plantas (sobre todo en los recipientes más pequeños).

 Para controlar mejor la temperatura es interesante no poner los recipientes en contacto directo con el suelo permitiendo que circule el aire por debajo, en este sentido son muy adecuadas también las mesas de cultivo que además nos van a permitir un manejo más cómodo.

 Estas dificultades las debemos tener presentes a la hora de planificar y manejar nuestro huerto urbano, pero no nos van a impedir desarrollar nuestro huerto de una forma satisfactoria.

Maceta con planta de fresa

Sustrato (Tierra)

Para el cultivo en recipientes lo más
adecuado es usar sustratos orgánicos. No
debemos utilizar tierra ya que esta tiene una
mayor densidad y por tanto un mayor peso
(hasta 3 veces más que el sustrato orgánico).

Además los sustratos orgánicos tienen una
mayor capacidad para almacenar agua y nutrientes lo cual es muy importante teniendo
en cuenta las dificultades mencionadas anteriormente del cultivo en recipientes.
Podemos decir que un buen sustrato
tiene que tener las siguientes características:
  • Ser ligero, para permitirnos su manejo
    con facilidad y no sobrecargar nuestras
    terrazas o balcones.
  • Tener una adecuada porosidad, que
    permita una buena aeración (circulación
    del aire que permita la respiración de las
    raíces) y retención de agua (que permita
    que se cree una reserva de agua en el sustrato a disposición de las raíces).
  • Retener nutrientes fundamentales.

Estas 3 características las tienen los
sustratos orgánicos compostados, como el
compost o el vermicompost (residuo orgánico digerido por la lombriz de California)
que además van actuar como abonos aportando todos los nutrientes que necesita la
planta.

Otra característica fundamental del
compost es que va a servir de alimento a los
microorganismos que se desarrollan en el
sustrato, los cuales van a procesarlo, mejorando la disponibilidad de nutrientes para la
planta. Además, el compost va liberando los
nutrientes de una forma progresiva, conforme se va descomponiendo, lo cual permite que el sustrato disponga de nutrientes durante un tiempo prolongado.

Existen en el mercado sustratos que no aportan muchos nutrientes pero que tienen algunas de las propiedades mencionadas

(ligereza, aeración, retención de agua y retención de nutrientes) como la fibra de coco
o el sustrato estándar. Por ello puede ser interesante y más económico componer nuestro sustrato combinando uno que aporte
buenas condiciones estructurales y otro que
actúe como abono aportando los nutrientes
y las propiedades de la materia orgánica.


Cada vez que acabamos un ciclo de cultivo y retiramos las plantas, es conveniente
remover el sustrato para evitar la compactación que éste sufre con el tiempo, mejorando la porosidad y evitando la formación de grietas. 

También es necesario hacer una
nueva aportación de compost o vermicompost para reponer los nutrientes que se hayan consumido o lavado.


El agricultor urbano experimentado
puede plantearse como una actividad muy
interesante la realización de compost o vermicompost casero, utilizando para ellos restos orgánicos de la cocina y los residuos de
poda del propio huerto.

 Esta labor nos va a
permitir cerrar el ciclo de la materia y la energía en nuestro huerto y nos va a aportar un
abono de calidad que podemos utilizar para
reponer nutrientes después de cada ciclo o
como enmienda para los cultivos más exigentes en nutrientes.

Sustrato ideal para sembrar

Sistema de riego:

Como se ha mencionado anteriormente,
el riego va a ser la tarea que más tiempo nos
va a ocupar en el huerto y una de las más delicadas. El cultivo en recipientes requiere un
control más fino de la humedad del sustrato
que nos permita mantenerlo con una humedad constante, por lo cual debemos de ajustar muy bien el riego a la época del año y a las hortalizas que estemos cultivando.


Podemos regar de forma manual, lo cual
será un buen método sobre todo en pequeños huertos (3 o 4 macetas). Para regar de
forma manual, lo más adecuado es el uso de
la regadera y haciendo el riego poco a poco
para evitar la formación de grietas en el sustrato. 

Este es un problema habitual cuando
se aplica el agua demasiado deprisa, que
provoca que el agua se escurra por estas
grietas saliendo por debajo antes de llegar a
empapar de forma adecuada el sustrato.

En el caso de que tengamos un huerto
relativamente grande y sobre todo si en la
época de verano recibimos mucha insolación, es de gran ayuda la instalación de un
sistema de riego por goteo con programador. Este sistema nos va a permitir controlar el caudal de riego y la frecuencia de una forma más exacta, aportando al sustrato
el agua que necesita, sin malgastarla y sin
provocar excesos de riego que suponen el
lavado de nutrientes fundamentales.

  Para instalarlo, conectamos a la salida del grifo el programador que abre y cierra el grifo en función de lo que nosotros le marquemos (normalmente tienen 2 variables: frecuencia de riego y duración de cada riego), a continuación del programador es necesario conectar un reductor de presión que disminuye la presión del agua de la red, haciéndola adecuada a la presión recomendada para los goteros. Por último también es interesante colocar un filtro que retenga la cal y otras impurezas del agua evitando la obstrucción de los goteros.

En el caso de no disponer en nuestro
balcón o terraza de una toma de agua, podemos optar por montar el riego a partir
de un depósito, el cual lo colocaremos en
altura para permitir que el agua circule por
gravedad.

 También existe la posibilidad de
disponer de un depósito que recoja el agua
de lluvia conectado a la bajante de aguas
pluviales, aprovechando de esta forma este
agua que es de mejor calidad que la del grifo.


Por último comentar la opción de las
jardineras con autoriego, que disponen de
un depósito de agua en la parte baja que
mantiene húmedo el sustrato permanentemente. Este sistema puede dar buenos resultados sobre todo en las hortalizas menos exigentes con el agua.


Cualquiera de los sistemas de riego mencionados puede ser bueno, aunque su buen
funcionamiento dependerá de que el sustrato sea de buena calidad y esté bien estructurado, ya que esto permitirá que al regar el agua tenga una buena distribución en horizontal y no tanto en vertical. 

Si la estructura del sustrato no es la adecuada el agua tiende a filtrarse por las grietas que se forman y acaba perdiéndose por debajo del sustrato, antes de empaparlo adecuadamente

Sistema de riego casero

Semillas y almácigos:

Una vez tenemos claro el espacio que
vamos a emplear para nuestro huerto en
casa, tenemos los recipientes, el sustrato y el
sistema de riego, sólo nos queda conseguir
las plantas que vamos a cultivar.

La mayor parte las hortalizas las vamos
a obtener a través de semillas (reproducción
sexual), aunque también hay algunas que se
cultivan a partir de partes de planta (reproducción asexual), como es el caso de los ajos
o de las patatas. Las semillas las podemos
conseguir en tiendas especializadas donde
encontraremos las marcas comerciales, que
pueden sernos útiles, aunque tienen como
inconveniente el hecho de que son variedades genéricas que no están adaptadas específicamente al clima de nuestra zona.

 Cada
vez más podemos encontrar en el mercado
semillas ecológicas e incluso variedades
locales, lo cual es muy interesante desde
el punto de vista de la adecuación al clima
de nuestra zona y también por el hecho
de poder producir variedades que no encontramos normalmente en los mercados,
rescatando sabores del pasado.

 Por último
existe otra opción para conseguir semillas
que es el intercambio con otros agricultores,
en este sentido cada día son más habituales
los jornadas de intercambio que organizan
diferentes colectivos. En una fase avanzada

 de nuestra experiencia como agricultores

urbanos podemos plantearnos también la
obtención de semillas de nuestros propios
cultivos, seleccionando aquellas plantas
más vigorosas y que mejores cosechas han
producido.

Otra opción para comenzar el cultivo
de hortalizas puede ser conseguir plantel (almácigos)
en comercios especializados. Cada vez son
más los viveros cercanos a las ciudades que
ofrecen plantel (sobre todo en primavera)
debido al aumento importante de aficionados al huerto en casa.

 Esta es una opción interesante para aquellos que se inician en el
cultivo ya que, aunque no vemos la primera
parte del ciclo de la planta, simplifica bastante las tareas del huerto.


Poco a poco, conforme vayamos adquiriendo experiencia, podemos ir combinando el uso de semillas y plantones, incluso
ser capaces de obtener y conservar nuestras
propias semillas e intercambiarlas con otros agricultores, buscando las variedades locales e incluso haciendo una tarea de recuperación de aquellas variedades tradicionales que están en peligro de extinción.

Huerto urbano

Prácticas ecológicas en el huerto en casa

Biodiversidad: 

 Nuestro huerto debe de
ser un espacio con la mayor biodiversidad
posible, en el que cultivemos diversas
hortalizas, pero donde también haya
espacio para las plantas aromáticas y
las flores (muchas de ellas actúan como
repelentes naturales de plagas.  El objetivo
es conseguir un espacio de cultivo
equilibrado, donde podamos atraer
a fauna beneficiosa que nos ayude a
controlar posibles plagas y enfermedades.

 

 Asociaciones de cultivo:

 
Es una de las prácticas fundamentales en
agricultura ecológica. Básicamente
consiste en combinar cultivos buscando
un beneficio en relación a la protección
frente a plagas o el aprovechamiento de
los recursos (agua, luz o nutrientes). Las
asociaciones positivas suelen producirse
entre hortalizas muy diferentes (de
diferentes familias y con diferentes partes
aprovechables) ya que no competirán  por los mismos nutrientes, ni por la luz y 
 tampoco tendrán las mismas plagas o enfermedades

Sucesiones de cultivos:

Las sucesiones son un tipo de asociación entre cultivos
que permite un mejor aprovechamiento
del espacio. Una de las mayores
limitaciones que tendremos en nuestro
huerto urbano será el espacio disponible,
por ello es importante combinar los
cultivos de un mismo recipiente en el
espacio y en el tiempo teniendo en cuenta
sus ciclos. 

Podemos combinar hortalizas
de ciclo largo con otras de ciclo corto,
de forma que mientras las primeras se
van desarrollando podemos cosechar las
segundas aprovechando el espacio sin
provocar ningún perjuicio. Un ejemplo de
sucesión puede ser el tomate (ciclo largo),
con la lechuga (ciclo medio) y con el rábano
(ciclo corto). 

En este caso recolectaremos
primero los rábanos, antes de que puedan
llegar a estorbar a las lechugas, las cuales
recolectaremos a continuación, antes de
que la tomatera sea demasiado grande y
empiece a producirle sombra.

 Combinando las asociaciones y las sucesiones conseguiremos optimizar nuestro espacio de cultivo, mejorando la producción y la salud de las plantas.

Rotación de cultivos:

También es una de las prácticas fundamentales de la
agricultura ecológica y base del cuidado
y conservación de la fertilidad del suelo.

En el caso del cultivo en recipientes
tendremos que tener muy en cuenta no
plantar la misma especie en un mismo
recipiente dos veces seguidas, ya que
es probable que el cultivo anterior haya
agotado algunos nutrientes específicos
y por tanto si repetimos la misma
planta tendrá deficiencias.

Por otro lado si repetimos cultivo, tenemos más
probabilidad de que la planta coja alguna
enfermedad o plaga del cultivo anterior. A
la hora de elegir las rotaciones tendremos
en cuenta que después de un cultivo
exigente en nutrientes será interesante
cultivar una hortaliza poco exigente y/o
mejorante (habas, cebollas, ajos…).

Control de plagas y enfermedades: 

En la agricultura ecológica el mejor método
de control de las plagas y enfermedades
de los cultivos es la prevención. Es
decir, si conseguimos que nuestro
huerto sea un espacio equilibrado, con
elevada biodiversidad, con rotaciones y
asociaciones adecuadas conseguiremos
que sea mucho más resistente a posibles
plagas y enfermedades. 

En el caso de sufrir una, lo primero que debemos
pensar es en su causa, que muchas veces
está relacionada con alguna mala práctica
en el manejo del huerto: riego, abonado,
época de cultivo etc. (por ejemplo: un
abonado excesivo en Nitrógeno puede
favorecer la aparición de una plaga de pulgón)

  Es decir las plagas van a actuar

como indicadores de que algo estamos
haciendo mal y por lo tanto debemos
detectar el error y corregirlo.

En cualquier caso, no tiene ningún
sentido que en nuestro pequeño huerto
tratemos las plagas con productos químicos,
olvidándonos de nuestro objetivo de
conseguir alimentos sanos de forma
sostenible.

 Ante una plaga hay otros modos
de actuación:

En primer lugar, hay que valorar si
lo que tenemos es una plaga que está
provocándonos un grave problema o si la
población de organismos potencialmente
plaga está controlada y no produce
graves daños (incluso puede atraer a
insectos beneficiosos). 

Esta capacidad de observación, fundamental en el huerto, la vamos a ir adquiriendo con la experiencia.

En segundo lugar, y teniendo en cuenta
que nuestro huerto es de reducidas
dimensiones, ante una plaga podemos
actuar manualmente, podando hojas
y brotes enfermos, incluso quitando
una planta entera. También podemos quitar manualmente orugas o pulgones, repasando los cultivos. 

 Como último recurso podemos tratar las plantas con algún preparado casero a partir de plantas, o mediante alguno de los productos autorizados en agricultura ecológica que podemos encontrar en comercios especializados, como: extracto de Neem, Pelitre, Bacillus thuringensis etc

Tareas habituales para el huerto en casa

Siembra.

Tenemos dos opciones: podemos sembrar directamente en el huerto o podemos
hacer una siembra protegida en un semillero.
La producción de plantel en un semillero es adecuada para muchas hortalizas
(tomates, berenjenas, pimientos, lechugas,
cebollas etc.) y nos va a aportar dos ventajas
fundamentales:

Proteger a la planta en su primera fase
de desarrollo. Aprovechar mejor el espacio del huerto, haciendo la selección de las plantas
que vamos a cultivar en el semillero y llevándolas al recipiente final cuando ya tienen cierto desarrollo.

Para el semillero podemos reutilizar
pequeños recipientes como los envases de
yogur (haciéndoles un agujero debajo para el drenaje) o podemos comprar diferentes tipos de semilleros que existen en el mercado,
los hay con alveolos de plástico o de turba
con o sin tapas de protección. 

El semillero
deberemos de colocarlo en una zona protegida que reciba luz (incluso resguardarlo
en el interior de casa durante las noches). 

El sustrato que utilizamos para el desarrollo del
plantel es el mismo que el del huerto, aunque tamizado para eliminar las partículas
más grandes que puedan estorbar la germinación. También existen en el mercado sustratos preparados para semilleros.

Las semillas se siembran a una profundidad de 2 o 3 veces su diámetro y debemos
asegurarnos de que el sustrato tiene humedad permanentemente, ya que las plantas
en su primera fase son muy sensibles a la
falta de agua.

Algunas hortalizas como las habas, los
guisantes, las zanahorias o los rábanos, no
admiten bien el cultivo en semilleros ya que
en el trasplante la planta puede dañarse, en
estos casos sembraremos directamente en
el huerto y después de la siembra y una vez
han germinado y comenzado su desarrollo
las plantas, tendremos que eliminar el exceso de plántulas, dejando aquellas que finalmente se van a desarrollar con la separación
entre plantas adecuada.

 

Trasplante:

Cuando optamos por el cultivo en semillero, una vez se ha desarrollado la planta debemos de trasplantarla al recipiente definitivo donde se va a desarrollar completamente.

Esta operación de trasplante es más o menos
delicada dependiendo de la hortaliza. Hay especies como la cebolla, la lechuga o las
coles que soportan muy bien el trasplante e
incluso se puede realizar a raíz desnuda.

 Sin embargo hay otras hortalizas como las de la
familia de las cucurbitáceas (pepino, calabacín, sandía, melón…) donde debemos llevar
más cuidado, haciendo el trasplante manteniendo el cepellón (el cual desharemos ligeramente antes de transplantarlo).

El trasplante lo realizaremos cuando la
altura de la planta sea superior a la del envase y tenga varias hojas verdaderas. En algunas hortalizas de ciclo largo podemos hacer
repicados, que consisten en pasar del semillero a otros recipientes más grandes antes
del traslado definitivo al huerto.

Cosecha:

 El momento de la cosecha es el momento esperado en el que recogemos los frutos de varios meses de trabajo. De hecho, tradicionalmente en muchas localidades rurales se celebraba la Fiesta de la Cosecha para celebrar la recolección.

 En nuestro huerto urbano la cosecha la realizaremos conforme los frutos estén en el momento óptimo, cogiendo en cada momento lo que vayamos a consumir. De esta manera comeremos hortalizas de una elevada calidad nutricional y organoléptica. 

Los frutos deben de cosecharse con cuidado utilizando unas tijeras o un cuchillo para no dañar la planta que debe seguir produciendo. Algunas hortalizas como el tomate se recogen cuando están maduras y su color rojo nos lo va a indicar claramente. 

Sin embargo hay muchas hortalizas como la berenjena, el calabacín o el pepino que debemos recolectarlos antes de que maduren totalmente, siendo este el momento óptimo para el consumo.

 Hay otras hortalizas como los ajos o las cebollas con los que tenemos la opción de cosecharlos cuando aún están tiernos o cuando las hojas de la planta se secan, pudiendo conservar el bubo seco durante mucho tiempo.

 Por último, decir que en un pequeño huerto urbano, con algunas hortalizas de hoja como la lechuga o las espinacas, nos podemos permitir “el lujo” de cosecharlas hoja a hoja (cogiendo siempre las hojas más externas) según nuestra necesidad, sin tener que arrancar toda la planta, de esta forma recogeremos en cada momento justo lo que nos vayamos a comer.

Qué puedes sembrar en tu huerto en casa?

Tomate.

Hortaliza perteneciente a la familia de
las Solanáceas. Se cultiva durante la primavera y el verano. Es bastante exigente en
cuanto a nutrientes, agua y horas de sol.

La mayoría de las variedades tienen un
porte grande ocupando un espacio importante del huerto urbano y requieren que
les coloquemos tutores para dirigir el crecimiento de la planta y aguantar el peso de
los tomates. 

Es posiblemente uno de los
cultivos más atractivos para el aficionado al
huerto urbano, pero hay que tener en cuenta que puede ser también uno de los más
complejos y que más problemas de plagas y
enfermedades puede tener.

Es importante realizarle una poda de los tallos secundarios, dejando sólo 1 o 2 brotes principales, de esta forma conseguimos concentrar más la energía en el desarrollo de los frutos. Puede tener problemas de hongos (como el mildiu) o de virus (como el bronceado del tomate o el virus de la cuchara). También le atacan plagas de orugas (como la tuta o la heliothis), araña roja o mosca  

Tutorado del tomate

Pimiento.

Hortaliza perteneciente a la familia de
las Solanáceas. Se cultiva durante la primavera y el verano. Es bastante exigente en
cuanto a nutrientes, agua y horas de sol.
Es una hortaliza que se adapta muy bien
al cultivo en recipientes, las variedades verdes mejor que las rojas, siendo el pimiento
de padrón una de las variedades más interesantes para los huertos pequeños, ya que
nos va a dar una producción interesante
para el autoconsumo desde el final de la
primavera hasta el final del verano.

 Una vez
se acaba la producción podemos optar por
arrancar la planta o podarla y dejarla hasta
el año siguiente que volverá a brotar en primavera.
No debemos dejar que los frutos maduren en exceso ya que puede paralizar el crecimiento de la planta.
No tiene grandes problemas de plagas,
le puede atacar el pulgón y la araña roja pero
no suelen producir graves daños.

Berenjena 

Hortaliza perteneciente a la familia de
las Solanáceas. Se cultiva durante la primavera y el verano. Es bastante exigente en
cuanto a nutrientes, agua y es posiblemente
la hortaliza que más sol requiere, por lo que
su cultivo estará condicionado a la disposición de un espacio muy soleado.


El fruto debe de cosecharse antes de que
madure completamente para que no pierda
sus cualidades. Tiene unas raíces muy potentes que se desarrollan bastante horizontalmente, por lo que necesita bastante espacio
del contenedor, aunque se puede combinar
con hortalizas de ciclo corto durante las primeras semanas de desarrollo.


Su peor enemigo es el frío, pero si tiene
suficiente sol no suele tener graves problemas. Le puede atacar la araña roja, el pulgón
o algunas orugas.

 

Lechuga.

Pertenece a la familia de las Compuestas. Tiene un ciclo corto y se puede cultivar
durante todo el año (eligiendo la variedad
más adecuada a cada época).

 Es un cultivo
sencillo, no muy exigente en ningún aspecto
y muy interesante para las personas que se
inician en el huerto urbano, ya que es una
hortaliza de consumo habitual, de la cual podemos tener una producción interesante
en poco espacio y además no suele tener
problemas de plagas y enfermedades. 

Se
asocia bien con la mayoría de hortalizas, sobre todo con las de ciclo largo, permitiéndonos ocupar el espacio de forma más eficaz.
Algunas variedades como la romana debe
de atarse 15 días antes de la cosecha para
que se forme cogollo. Deben de cosecharse
antes de que se espiguen (florezcan) lo cual
provoca que las hojas adquieran un sabor
amargo.

Espinaca.

Pertenece a la familia de las quenopodiáceas. Es de ciclo corto y se cultiva preferentemente en primavera u otoño ya que no
tolera muy bien las altas temperaturas. Al
igual que la lechuga debemos de cosecharla antes de que espigue y lo podemos hacer hoja a hoja. 

Es un cultivo que se adapta
muy bien a los recipientes y además desde
el punto de vista nutricional es muy interesante ya que es una de las verduras que más
vitaminas y antioxidantes aporta. Se suele
sembrar directamente (sin hacer semillero) y
es bastante exigente en nutrientes.
La plaga que más le afecta es el pulgón.

Ajo

Pertenece a la familia de las liliáceas. Su
cultivo, a diferencia de la mayoría de las hortalizas, no se hace a partir de semillas sino a
partir de un diente de ajo, el cual se entierra
con la punta hacia arriba.

 Es poco exigente
en nutrientes y en agua. Se cultiva durante
cualquier época del año, salvo en los meses
más calurosos del verano. Se puede cosechar cuando las hojas todavía están verdes
como ajo tierno o esperar a que se sequen
las hojas y obtener una cabeza de ajos completa.


Es una de las hortalizas con más propiedades medicinales y es un cultivo muy sencillo que ocupa muy poco espacio (podemos
plantar los ajos muy juntos entre ellos, sobre
todo si los cosechamos como ajos tiernos, o
aprovechando los huecos que quedan entre
otros cultivos) por lo cual es muy interesante incluirlo en el huerto urbano.

 Además se
asocia muy bien con la mayoría de las hortalizas, salvo con las de la familia de las Leguminosas.
No suelen tener problemas de plagas.

Cebolla.

Pertenece a la familia de las liliáceas. Al
igual que el ajo es un cultivo que se adapta
muy bien al cultivo en recipientes ya que tiene raíces poco profundas.

 Es poco exigente
en agua y nutrientes y se cultiva bien durante todo el año (existiendo variedades de verano recomendables para cosecharlas como
cebolla seca y de invierno para cosecharlas
como cebolla tierna). Es muy compatible
con la mayoría de las hortalizas protegiéndolas frente a algunas plagas y no se debe
combinar con otras liliáceas ni con las leguminosas.


Tanto la cebolla como el ajo van a ser un
buen precedente, dentro de las rotaciones,
de plantas exigentes en nutrientes, ya que
tienen la capacidad de enriquecer el sustrato gracias a las micorrizas asociadas a sus
raíces.

No suele tener graves problemas de plagas.

Haba.

Pertenece a la familia de las leguminosas. Las hortalizas de esta familia se suelen
utilizar en agricultura ecológica como Abono verde, ya que en sus raíces establecen
simbiosis con unas bacterias fijadoras de
Nitrógeno atmosférico aportándoselo al
suelo. Es un cultivo de otoño-invierno (no
les gusta el calor) muy interesante de desarrollar después de los cultivos de verano más
exigentes en nutrientes, ya que van a ayudar
a recuperar nutrientes fundamentales. 

Es
exigente en agua por lo que hay que vigilar
el riego. Se asocia bien con otras hortalizas
de otoño-invierno como la espinaca y es
incompatible con las liliáceas y otras leguminosas. Nutricionalmente destaca por su
elevado contenido proteico.
La principal plaga que le afecta es el pulgón negro y también puede tener problemas de hongos si la humedad es excesiva.
Otras leguminosas que se adaptan bien
al cultivo en recipientes son los guisantes y
las judías.

Fresa y Fresón.

Pertenecen a la familia de las Rosáceas.
Es la única fruta que se puede adaptar bien
al huerto urbano de pequeño formato ya
que se trata de una planta de pequeño porte. Es un cultivo plurianual que se reproduce por estolones (tallos horizontales que
cuando tocan el suelo producen una nueva planta). Estas nuevas plantas se pueden
trasplantar, una vez han enraizado, durante
el otoño y el invierno. 

Las fresas se forman
durante la primavera y hasta bien entrado el
verano. Nutricionalmente destacan por poseer abundante vitamina C. Se recomienda
cosecharlas a primera hora de la mañana
que es cuando tiene todas sus propiedades
intactas.
Pueden tener problemas de virus que
provocan una rápida degeneración de toda

la planta. 

Rábano.

Es una hortaliza de la familia de las crucíferas, al igual que los nabos o las coles. Se
trata de un cultivo de ciclo muy corto, que se
siembra directamente (no se hace semillero). Es un cultivo muy sencillo (que nos va a
permitir ocupar espacios mientras otras hortalizas de ciclo más largo se desarrollan), que
ocupa poco espacio y que se asocia bien con
todo tipo de hortalizas (salvo con el resto de crucíferas). Se puede cultivar durante casi todo el año, evitando los meses más calurosos y cuando haya riesgo de heladas

Pepino.

Pertenece a la familia de las cucurbitáceas, al igual que la calabaza, el calabacín,
el melón y la sandía, todos ellos cultivos
interesantes para aquellos huertos urbanos
que disponen de bastante espacio ya que
tienen un desarrollo importante. 

El pepino
se adapta muy bien al cultivo en recipientes
porque sus raíces no son demasiado largas.
Es una planta que crece mucho por lo que
para evitar que se haga rastrera ocupando
demasiado espacio, es interesante proporcionarle un rodrigón para que pueda trepar
(con sus zarcillos) a través de él. 

Es un cultivo de primavera-verano bastante exigente
en el riego y también en horas de sol, que
nos va a proporcionar pepinos de una forma
constante durante todo el verano. Los frutos
deben de cosecharse verdes e inmaduros,
si los dejamos demasiado tiempo pueden
hacerse amargos. 

Si lo cultivamos conjuntamente con el maíz, este le sirve de rodrigón.
No se lleva bien con cultivos de la misma
familia ni con las solanáceas, ya que van a
competir por el agua, el sol y los nutrientes.
Pueden atacarle plagas de pulgón y
mosca blanca aunque no suelen ser muy
problemáticas, sin embargo es bastante
habitual que al final del verano le afecte al
oídio, apareciendo manchas blancas en las
hojas.

 

Zanahoria.

Pertenece a la familia de las umbelíferas al igual que el apio, el hinojo o el perejil.
Nutricionalmente destaca por su contenido
en Vitamina A, fundamental para la piel. Se
cultiva bien en cualquier época del año exceptuando los meses más fríos de invierno.


Se siembra directamente (no se hace semillero), una vez han germinado es importante
aclararlas (seleccionar las plantas que vamos
a dejar y eliminar las sobrantes) para que la
raíz se desarrolle bien. Para este cultivo debemos de elegir recipientes profundos que
permitan un adecuado desarrollo de la raíz.


Se asocian muy bien con las cebollas, las
cuales van a repeler a su principal plaga que
es la mosca de la zanahoria. Hay que evitar
combinarla con las hortalizas de su misma
familia.

Plantas aromáticas.

Por último recomendamos siempre reservar espacio en los huertos urbanos para
el cultivo de aromáticas, ya que son plantas
muy interesantes que nos va a proporcionar
múltiples beneficios:


1. Muchas de ellas son cultivos poco exigentes, que van a requerir pocos cuidados
y que se adaptan bien al cultivo en recipientes.
2. Van a aumentar la biodiversidad del
huerto, atrayendo a insectos beneficiosos
y repeliendo a muchas plagas -Ver anexo I:
Plantas vivas como repelentes-.
3. Van a aportarnos una gran cantidad
de aromas que hacen de nuestro huerto
un lugar más agradable.
4. Nos van a proporcionar condimentos
interesantes para las comidas o para la
preparación de infusiones.
5. Muchas de ellas tienen propiedades
medicinales muy beneficiosas.

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